La tradicional onomatopeya infantil del "pum pum pum" se
ha ido silenciando poco a poco. Cada vez menos los juguetes
con intereses sexistas y violentos conquistan las tardes de
diversión de los chiquitines de la casa. La razón:
los padres han comenzado mirar aquellos objetivos lúdicos
que no sólo recrean sino que fomentan la creatividad
y el mensaje positivo en los niños.
Sin bien muñecas exquisitas y héroes famosos, o
los carros a control remoto no han dejado de ser los consentidos
de los pequeñines a la hora de escribirle la carta a
San Nicolás, las nuevas tendencias hacia los juegos educativos
están marcando la pauta.
Imaginarium es una de ellas. Bajo la filosofía de contribuir
a crear y mantener valores mediante la formación y desarrollo
de los niños, la juguetería, originaria de Zaragoza,
ha introducido una forma de divertir sin la necesidad de tener
objetos bélicos.
"Nuestros juguetes no crean violencia. La idea es proporcionarle
a los más pequeños una diversión sana basado
en la protección al medio ambiente, formación, educación
y hábitos", explica Raymar Rivas, encargada de la tienda
Imaginarium del C.C Boleíta.
El objetivo, según Rivas, es que aprendan siendo niños
aquellos valores que le van a servir cuando sean grandes.
Bajo este fundamento se presenta Kiko Nico. Él no puede
ocultar defectos: tiene una oreja más pequeña que
la otra, su sonrisa está medianamente dibujada, su brazo
se encuentra cocido a su cuerpo, el cual se debate entre ser
un oso o un ratón.
"Kiko Nico es el consentido de la tienda. Su función
es darle a entender a los niños que existen seres humanos
diferentes por múltiples causas. Por eso, al aceptar
al peluche demuestran que podrán convivir con cualquier
otra persona diferente a ellos. El mensaje es hermosa. Desde
pequeños se les puede enseñar que la verdadera belleza
se encuentra es en el interior de cada persona", explica Rivas.
Pero el aprendizaje continúa. Como el desarrollo cognitivo
es fundamental para los chiquitines nació la Familia
de Amanda. "La línea de muñecos es emblemática
para la Imaginarium, pues casualmente los padres de Amanda,
el señor Félix y la señora Victoria, son los
creadores de la tienda", acota Rivas.
Amanda tiene una familia enmarcada en la modernidad. Sus
padres adoptaron a Cristina, una niña china y su mejor
amigo es Oscar, un niño de raza negra. Cada miembro del
núcleo familiar trae su propia historia, en la que además
de especificar su parentesco con Amanda apunta sus preferencias
recreativas.
"El objetivo con esta línea es fomentar los valores
familiares de igualdad, respeto y convivencia. Además
de abrir los nexos familiares hacia aquellos que también
lo necesitan como ocurrió con la adopción de la
niña Cristina".
Pero la novedad de la Familia de Amanda es que traen una
amplia gama de ropa, que sigue algunos parámetros de
la moda infantil. Tiene mascotas, armarios. Una editorial
que narra las aventuras de Amanda.
Otro aporte que ofrece Imaginarium es la división de
los espacios de si tienda en cinco partes. "En la primera
se encuentran los artículos de manualidades como pinturas,
las joyas y papel para hacer calcomanías. También
está la parte de los muñecos, que se basa principalmente
en fomentar los valores familiares. Después está
el área de la naturaleza, donde se encuentra una gama
de Biohabitat que enseña conceptos sostenibles, energéticos
para, por ejemplo utilizar baterías sin la necesidad
de energía o cargadores. La cuarta parte se divide en
música y teatro para que los niños trabajen la imaginación
y el lenguaje musical a través de poemas, vídeos,
grabadores y títeres. Y la última está destina
al preescolar que sirve para desarrollar la motricidad fina,
gruesa y el sonido especialmente enjuegos de mesa. Ante todo
la base es jugar educando para que el niño desarolle
sus conocimientos", detalla Raymar Rivas.
Dubraska Falcón