Ian Vásquez // Perú: ¿próximo éxito latinoamericano?
El Senado estadounidense aprobó esta semana el tratado
de libre comercio con Perú, algo que no pudo haber ocurrido
en un mejor momento ya que esa nación andina se destaca
cada vez más en la región como una democracia de
mercado exitosa. Más de cinco años de crecimiento
sostenido (el país creció 8% el año pasado)
están transformando la economía y esparciendo el
desarrollo a regiones que tradicionalmente se beneficiaban
poco del progreso anterior. A diferencia de otros países
en la región, tales como Argentina o Venezuela que también
están experimentando crecimiento alto, el crecimiento
de Perú se caracteriza por la inversión y la creación
de riqueza en vez de la redistribución o los meros efectos
de los altos precios mundiales de las materias primas.
¿Por qué está triunfando el Perú? Nuevamente,
a diferencia de otros países sudamericanos, ha mantenido
las reformas de mercado de principios de los noventa, ha profundizado
algunas de ellas, y ha sostenido políticas macroeconómicas
sólidas. Las políticas de apertura y estabilidad
están rindiendo frutos. Cualquiera que haya estado visitando
el Perú durante los últimos 15 años se da cuenta
de las impresionantes mejoras en un sinnúmero de áreas
de la vida nacional, incluyendo el notable progreso en los
últimos años.
Un cambio en valores orientados más hacia la sociedad
moderna también podría estarse dando a un paso lento.
La mayoría de los peruanos apoyaron el TLC con EEUU.
La calidad del servicio y la atención al detalle parece
haber mejorado entre los trabajadores y administradores peruanos
en una amplia gama de negocios. El escritor peruano Mario
Vargas Llosa recientemente señaló que ahora él
está más esperanzado por el Perú, no debido
a sus indicadores económicos positivos, sino más
bien porque "algo profundo parece haber cambiado en la cultura
del país. Habría que ser ciego para no verlo".
En su excelente libro nuevo, La revolución capitalista
en el Perú, el conocido periodista peruano Jaime de Althaus
documenta detalladamente algunos cambios en la sociedad peruana.
Las exportaciones tradicionales y no tradicionales están
experimentando una bonanza, con las últimas aumentando
a un ritmo mayor. Perú ahora se ha convertido en exportador
de software, vendiendo alrededor de $20 millones el año
pasado y creciendo a una tasa del 25 por ciento.
La clase media está creciendo. La brecha entre los ricos
y los pobres y entre Lima y el resto del país también
se ha reducido. Los aumentos en el ingreso han sido proporcionalmente
mayores para los pobres que para los ricos.
Las empresas peruanas -muchas de ellas nuevas- han logrado
éxito a nivel nacional e internacional, no sólo
exportando al extranjero, sino también estableciendo
fábricas y oficinas en otros países en áreas
tan diversas como textiles, bebidas, minería, productos
lácteos, ropa, banca y detergentes. Algunas empresas
peruanas han sido víctimas de nacionalización en
la Bolivia de Evo Morales.
Amplias regiones de la costa peruana que han sido puro desierto
por mucho tiempo se han vuelto verdes como resultado de la
"revolución agroindustrial silenciosa" que también
se ha dado en algunas partes del interior. El agro peruano
ahora es diverso, abarca desde azúcar hasta páprika
y espárragos. El crédito personal como proporción
del crédito total se ha triplicado en los últimos
diez años y ahora constituye 24 por ciento del mismo.
Las tiendas de departamento y otros negocios ahora regularmente
atienden al sector popular. Centros comerciales inmensos han
sido construidos y ahora prosperan en algunas de las secciones
más pobres de Lima.
El presidente Alan García, quien durante su primer gobierno
en la segunda mitad de los ochenta fue un desastre, está
capitalizando este progreso y -nunca pensé que diría
esto-hasta ahora ha resultado ser buen Presidente.
García se ha propuesto que el Perú crezca a niveles
asiáticos durante muchos años. Él ha acusado
a los burócratas, a las ONG, a los ambientalistas y a
los intereses especiales de obstaculizar importantes cambios
en las políticas públicas que aumentarían el
crecimiento y reducirían la pobreza. También ha
hecho propuestas específicas para permitir la inversión
privada en amplias zonas de la selva para exportar madera
y para proteger más efectivamente a la región de
aquellos que la talan ilegalmente; ha propuesto la titulación
de grandes áreas de tierra para que aquellos con recursos
puedan explotar las mismas; ha planteado que se aumente dramáticamente
la inversión privada en la minería y en otros recursos
naturales del Perú; ha propuesto que el Estado renuncie
a su propiedad sobre activos que no usa y que renuncie a funciones
que son mejor desempeñadas por otros. Y así sigue
la lista.
Perú también se ha convertido en una vergüenza
para Hugo Chávez, quien tiene a los vecinos Bolivia y
Ecuador como Estados clientes y está metiendo muchos
recursos en el campo peruano en una campaña para promover
su ideología anticapitalista. Perú se ha vuelto
un país clave en la batalla ideológica que se está
librando en Latinoamérica entre los reformistas y los
populistas.
A Perú le queda todavía mucho por hacer antes de
que pueda ser declarado una historia de éxito. Pero el
tratado de libre comercio ayudará porque le dará
permanencia a la política comercial; y la estabilidad
de políticas y la competencia han sido la clave para
el éxito peruano hasta ahora. Si Alan García avanza
la agenda incompleta del Perú, por fin habrá empujado
al país hacia la modernidad y será recordado no
sólo como uno de los grandes presidentes del Perú,
sino de Latinoamérica en un momento crítico de la
historia de la región.
Ian Vásquez es Director del Centro para la Libertad
y la Prosperidad Global del Cato Institute
(www.elcato.org).
Email: ivasquez@cato.org
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