El desagrado que produjo la palabra empleada por el presidente
Hugo Chávez para referirse a la victoria obtenida por
la oposición en el referendo, tiene su raíz en el
significado que la sociedad atribuye al término "mierda",
aseguró el académico de la lengua Manuel Bermúdez.
El catedrático explica que ese vocablo, al igual que
el resto de las groserías, produce cierta aprensión
porque tiene un significado de suciedad, que se agrava "si
lo excretado no sale por el órgano correspondiente".
De acuerdo con Bermúdez, "la significación es grotesca,
de mal gusto y poco higiénica", más aún si
es pronunciada por el primer mandatario.
Chávez utilizó la expresión en cuatro oportunidades
en la tarde del miércoles, cuando interrumpió la
rueda de prensa ofrecida por el ministro de la Defensa, general
Gustavo Rangel Briceño, en la Sala Simón Bolívar
del palacio de Miraflores.
En esa oportunidad, el mandatario nacional calificó
como "mierda" al triunfo obtenido por el Bloque del No en
la consulta realizada el pasado 2 de diciembre y al periodista
Hernán Lugo Galicia.
Aunque el ministro de Comunicación e Información,
Willian Lara, aseguró el día jueves que no hay razones
para escandalizarse, pues una vez Arturo Uslar Pietri utilizó
la palabra "pendejo", el semiólogo afirmó que existe
una gran diferencia entre el "pendejo" dicho por el escritor
y el episodio de escatología oral sufrido por el jefe
de Estado.
"La palabra pendejo es tonto, a veces es necio, en cambio
la palabra mierda tiene otro peso semántico, de acuerdo
con ese sentido biológico que señalan los especialistas.
El peso de "mierda" es aplastante, tan aplastante que se liga
a la palabra "plasta", que también utilizó el señor
Presidente para referirse a los señores del Tribunal
Supremo de Justicia", explicó el especialista.
El académico atribuye el desliz verbal no a una falta
ética, sino a que el Presidente carece de buen sentido
del uso de la palabra.
"Uslar Pietri tenía una estatura moral, lingüística
e ideológica de mucha altura, de mucha prestancia en
el hablar; Chávez es completamente el lado opuesto",
señaló Bermúdez.
Con información de Rebeca Fernández