The Economist
En su cierre de campaña antes del referendo del 2 de
diciembre, el presidente Hugo Chávez advirtió a
decenas de miles de seguidores con franelas rojas, muchos
de ellos traídos del interior del país en autobuses,
que votar Sí por la reforma era votar por él, mientras
que votar No era "un voto por George W. Bush". Así que
una lectura de los resultados del referendo es que en 9 años
en el poder, el logro fundamental de Chávez ha sido convertir
a Venezuela en el único lugar del mundo donde el presidente
de Estados Unidos podría ganar una elección popular.
En esto como en muchas otras cosas, sin embargo, Chávez
se equivoca. La "reforma" constitucional no tenía nada
que ver con Bush.
El punto era si Venezuela seguiría siendo una democracia
o adoptaría lo que en realidad era una constitución
nueva de carácter casi totalitario que habría permitido
a Chávez ser presidente toda su vida.
Su derrota fue por estrecho margen, pero de profunda importancia.
Casi seguramente presagia el inicio del fin de la revolución
bolivariana de Chávez y su influencia en América
Latina.
En la derrota, Chávez ha dicho que hará un segundo
intento para que se apruebe la reforma. Pero si lo hace, probablemente
pierda de nuevo, porque algo fundamental ha cambiado en Venezuela.
Durante 9 años el presidente de Venezuela, Hugo Chávez,
había contado con el apoyo de 60% de los votantes ante
una oposición desacreditada.
Tres cosas han cambiado ese patrón, probablemente para
bien. Primero, la oposición se ha revitalizado gracias
a un nuevo y vigoroso movimiento estudiantil.
Segundo, hay una creciente apatía y desilusión
entre los chavistas leales. Detrás de esto yace la total
incompetencia de la revolución bolivariana y sus imprudentes
políticas monetarias expansionistas. Los venezolanos
de a pie notan que no pueden comprar leche, aunque el petróleo
se acerca a 90 dólares por barril.
Tercero, la reforma abrió una fisura entre los autoritarios
y los demócratas en el bando chavista.
La derrota de una filosofía en quiebra.
Las ramificaciones de la derrota de Chávez van más
allá de Venezuela. Siempre ha dicho que su revolución
es continental.
Dado que es un proyecto tan personal, su vida ahora es finita:
sin reforma, Chávez debe dejar el poder en 2013. Debido
a las presiones económicas en casa, la abundante ayuda
que da a otros países podría verse muy reducida.