"En la quinta línea del segundo párrafo, después
de la palabra revolución faltó una coma..." Más
que por su perfeccionismo a la hora de escribir, el editor
de Opinión de El Universal, Miguel Maita,
recordará a Alberto Garrido por su empeño tenaz
en hacer todas las cosas bien. "Rigurosamente bien. Sin importar
el esfuerzo", enfatizó Maita.
Tras una penosa enfermedad, Alberto Garrido falleció
el martes dejando al país sin su "chavólogo".
El filósofo y doctor en Psicología social, ocupó
como alumno las aulas de la universidad Nacional de Misiones
y la John F. Kennedy, en Argentina, y fue pupilo y catedrático
de la Universidad de Los Andes, en Mérida.
Su papel en los medios de comunicación no se limitó
al de columnista e invitado de programas de opinión,
pues fungió como director del diario El Globo
y del Correo de Los Andes, entre otros.
Garrido fue considerado un experto en el proceso revolucionario,
tanto dentro como fuera del país. A pesar de afirmar
que "no tenía una bola de cristal" para predecir el futuro,
sus vaticinios sobre el rumbo político de Venezuela eran
usualmente acertados.
Sobre el fenómeno revolucionario escribió innumerables
artículos y varios libros.
Su última obra fue títulada Chávez con
Uniforme y en ella estableció precisiones históricas
a la biografía del presidente Chávez escrita por
Alberto Barrera Tyska y Cristina Marcano.
Ernesto Ecarri, editor de Política de este diario, cuenta
que la imparcialidad e impersonalidad que lo caracterizaba
como analista fue quebrantada una sola vez.
"Publicamos una nota días después de la muerte
de los estudiantes en Kennedy en el 2005. Relacionó ese
hecho con la muerte de otros estudiantes en la dictadura de
Videla, conocida como La Noche de los lápices.
Él cubrió el testimonio de algunos militares sobre
ese suceso para el diario de Caracas. Terminó
ese artículo con una frase que aún recuerdo: 'Confieso
que durante las noches no podía dormir. Todavía
me ocurre".