MARIA LILIBETH DA CORTE
EL UNIVERSAL
"Sepan administrar su victoria, pero ya la están llenando
de mierda. ¡Es una victoria de mierda! La nuestra llámenla
derrota, pero es una derrota de coraje, de valor de dignidad",
advirtió el presidente Hugo Chávez a sus adversarios,
al referirse al fracaso sufrido por su propuesta de reforma
constitucional, la cual amenazó con rescatar y no cejar
en su esfuerzo por aprobarla.
"Prepárense porque vendrá una nueva ofensiva con
la propuesta de reforma esa, o transformada o simplificada,
pero yo estoy seguro. Ya me han llegado cartas de dirigentes
populares, porque el pueblo sabe que si recoge firmas esa
reforma se puede someter a referendo de nuevo en otras condiciones,
en otro momento, en este mismo lugar que se llama Venezuela.
Así que yo no cantaría victoria señores de
la oposición", dijo el mandatario nacional, quien irrumpió
en la Sala "Simón Bolívar", del Palacio de Miraflores,
donde el Alto Mando militar ofrecía una rueda de prensa,
para aclarar que no presionó al mandatario para que aceptara
los resultados del referendo.
"El pueblo puede tomar mi iniciativa y modificarla para que
sea más fácil su entendimiento, pero siempre y cuando
mantenga el objetivo principal que es la transformación
del Estado", insistió el jefe de Estado más adelante.
Con esa ofensiva anunciada, Chávez contradijo lo expresado
minutos antes por su ministro de Defensa, general Gustavo
Rangel Briceño, quien afirmó que el pueblo quiere
la Constitución vigente. "Aquellos que no la aprobaron
en 1999 la defendieron y la aprobaron el 2 de diciembre (...)
Sólo voces tránsfugas de lealtades pueden decir
que ahora tenemos que cambiarla si la acabamos de ratificar.
Esta es la Constitución que quiere el pueblo", alegó
Rangel.
Tras calificar de "extraordinaria" la intervención del
ministro, el mandatario tildó de "bastarda maniobra de
factura imperial" la versión de la presión castrense
y repitió lo dicho en la madrugada en VTV: "El día
que a mí me presione un general por más amigo que
sea o confianza que tengamos, de inmediato lo sustituyo".
En varias oportunidades, Chávez arrojó dudas sobre
el resultado "irreversible" del proceso comicial del pasado
domingo anunciado por el Consejo Nacional Electoral. "Una
cosa son las proyecciones y otra cosa las actas verdaderas,
pero sencillamente yo no quise la posibilidad de una pírrica
victoria, que hubiera sido más que pírrica catastrófica.
No quiero una victoria así, prefiero una buena derrota
y al imperio. Nos diste, pero date cuenta ni nos hemos movido,
más bien revísate tu puño, porque puede estar
lesionado".
Más adelante retomó el tema: "Tan pronto el CNE
determinó con sus cálculos matemáticos, que
no voy a cuestionar jamás, como no cuestionaría
un strike, aun cuando me parezca un poquito afuera, pero así
como hace tres años había razones para dudar de
aquellas firmas, y sin embargo tan pronto el CNE determinó
hay las firmas, a pesar de las firmas planas, yo dije correcto
vamos igual pasó ahora.Pero sepan administrar su pírrica
victoria".
Más groserías
Aunque no ocultó su molestia por lo afirmado,
en tono burlesco, Chávez critió la nota periodística
de Hernán Lugo Galicia, titulada "Un Chávez iracundo
se negaba a admitir la derrota", en la cual daba cuenta de la
influencia del Alto Mando militar para admitirla. Haciendo referencia
a la entrevista de la fallecida periodista italiana Oriana Fallaci
a Alekos Panagulis, Chávez pronunció la primera "mierda".
"(...) tú te podrás acercar a esos escudos de armas
y podrás ver que hay como una herrumbre, el tiempo convirtió
cosas, materias en una herrumbre y eso tiene dos componentes:
Sangre y mierda. El ser humano, toma nota Lugo Galicia, porque
lo tuyo es esto último que he dicho, mierda, y aquí
lo que hay es dignidad", agregó, para luego dirigir su
crítica a la cadena CNN por transmitir " esta version
ridícula".
"Sigan en la conspiración no nos van a poder derrocar
(...) Patricia Janiot y Daniel Viotto (de CNN) tarifados del
imperio, por teléfono conversando con el novelista, Lugo
Galicia y dice que él tiene alguien allí (un testigo)
viendo la cara enrojecida y colérica del Presidente.
Casi dijo que yo estaba batiendo puertas y tiró el crucifijo
por el suelo", subrayó el primer mandatario, quien afirmó
que sus detractores prefieren creer estas versiones y no lo
que asegura ser: "Un demócrata. Yo creo de verdad en
la democracia".