Nada tiene que ver el Robert Zemeckis que en 1994 dirigiera
Forrest Gump, con el que ahora nos encontramos. Una vez superada
la crítica con su muy creativo Expreso Polar (2004) en
donde le muestra al mundo una nueva forma de hacer cine animado,
donde los actores no se limitan a prestar sus famosas voces.
Una hazaña que logra por segunda vez en su carrera, pues
con ¿Quién engaño a Roger Rabbit? (1988) ya
había marcado una pauta significativa.
En "BEOWULF" no sólo se afinca en la captura de movimientos
para que interpretes como Anthony Hopkins (Nixon, 1997) o
Angelina Jolie (El Sr. y la Sra. Smith, 2005) puedan encarnar
personajes animados, sino que además crea todo un monstruo
tecnológico que penetra cada fibra del público,
excitándolo a niveles muy altos, mediante el espectáculo
auditivo que despliega.
Escenarios virtuales abundan, igual que tomas y paneos muy
reales que crean el clima propicio para que el sonido alcance
su meta, toda una creación que nos traslada a lo más
remoto de la mitología escandinava, con una fuerza tan
contundente como renovadora, adornado también con efectos
muy pulcros y osados, que se desligan de nuestro mundo y nuestro
tiempo para disponer una atmósfera pocas veces apreciada
en el cine. En conclusión: casi toda la ambientación
se le debe al sonido y su montaje.
Por otra parte, el laborioso guión fija posiciones clave
acerca de temas como el orgullo y la mentira, y nos muestra
cómo las creencias de un pueblo sucumben ante un mundo
mitológico extenso y complicado que confunde más
el panorama barbárico en el que viven. Ciudadanos modestos
que confían sus problemas a extranjeros, y extranjeros
que resuelven los problemas a medias, una situación incómoda,
cuyas respectivas consecuencias son perfectamente recreadas
para que el mensaje quede muy claro.
Beowulf, peculiar héroe del relato, se hace victima
de sus defectos, mientras que su compañera de reparto,
la reina Wealhtheow a quien Robin Wright Penn da vida en los
estudios azules de Zemeckis, viene a representar la sumisión,
la soledad y la resignación que consumían a las
mujeres de su época (siglo V); al otro lado de la moneda,
yace la exótica Jolie, perfectamente acorde con su personaje,
que seguramente nos recuerde a la Calipso de Homero.
Zemeckis ha ido muy lejos al adaptar este poema épico
homónimo, comparado muchas veces con el mismísimo
Cantar de mio cid, donde se aborda un relato netamente mítico,
en la que demuestra un dominio absoluto de la historia y de
sus antecedentes, modernizando la cinematografía, creando
una pieza tecnológica impresionante fundada en la aventura,
la acción y el drama de tipo épico. Un filme totalmente
original e innovador, lleno de sorpresas que abren el apetito
visual y luego lo complacen con mucha seguridad y convicción
a través de un show audiovisual excepcional.
gabrielmovie@gmail.com