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Caracas, miércoles 28 de noviembre, 2007  
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María Teresa Romero // ¿Día horribilis?

Se consumará la sentencia de muerte de las "democracias" de Venezuela y Rusia.

Al menos que se produzca uno de esos milagros políticos con los que eventualmente nos sorprende la historia, el próximo domingo 2 de diciembre -día del valiente San Eusebio uno de los firmes defensores de la ortodoxia en la encrucijada ideológica que sufre el cristianismo a lo largo del siglo IV- se consumará la sentencia de muerte de las pseudo democracias de Venezuela y Rusia. La primera, mediante un proceso referendario para la aprobación de una propuesta de reforma (anti) constitucional hecha a la medida de su autoritario proponente, el presidente Hugo Chávez; la segunda, a través de unas elecciones parlamentarias en las que el partido del también autoritario mandatario Vladimir Putin, terminará de arrasar con los dos partidos liberales de corte occidental que quedan en el parlamento ruso.

Ambos comicios, además, se llevarán a cabo sin testigos internacionales. En Venezuela, el CNE proclamó que no había tiempo ya para invitar a observadores extranjeros; mientras que en Rusia el Kremlin hizo todo lo posible para que el principal guardián electoral europeo, la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa suspendiera la misión de observación de expertos extranjeros. Aunque muchos cuestionen la naturaleza y las limitadas funciones con las que cuentan las veedurías internacionales, su importancia es innegable. Sin ellas, quedará más en duda la legitimidad de los resultados de esos procesos electorales y se dejará de contar con un actor que podría mediar en posibles momentos de conflicto.

Pero de días horribilis para las democracias es que derivan los días de esplendor y liberación democrática. Como bien nos recuerda Simón Alberto Consalvi en su más reciente libro (1957, el año en que los venezolanos perdieron el miedo) tal fue el caso en nuestra historia patria del 15-12-1957, cuando Marcos Pérez Jiménez ganó con fraude el plebiscito propuesto por él mismo para perpetuarse en el poder. Ese "tercer golpe dentro del golpe", afirma Consalvi, marcó el final de la dictadura.

Mteresa100@hotmail.com

 



 
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