PAULIMAR RODRÍGUEZ
EL UNIVERSAL
María Ferrera caminaba todas las mañanas por La
Trinidad para hacer ejercicio. Durante su rutina matutina
se dio cuenta de que las plantas de chaguaramos que hace cinco
años había visto tan frondosas ahora estaban secas,
grises, desde la punta de la palma y hasta su tallo. Parecía
que algo les hubiera bebido poco a poco la vida.
El responsable del daño en las palmas y chaguaramos
que están en el Parque del Este, Los Caobos, Parque del
Oeste, los jardines de la Universidad Central de Venezuela
y el Jardín Botánico, es un gusano científicamente
conocido como Brassolis sophorae, que invade las plantas
dos veces al año.
Mariflor Burguillos, ingeniera agrónoma de la Fundación
Instituto Jardín Botánico, señaló que
"este gusano puede llegar a medir aproximadamente 10 centímetros
y la mayoría son de tonos oscuros. Una vez que el gusano
se alimenta de las hojas de las palmas, sobre todo de chaguaramos,
se transforma en una mariposa".
Desde 1993 los gusanos comenzaron a multiplicarse sin ningún
tipo de control, ya que sus depredadores naturales han desaparecido.
Evelyn Pallotta, directora de Áreas Verdes de la Alcaldía
de Baruta, explicó que a la hora de realizar la fumigación
para acabar con el zancudo que causa el dengue, también
le dan más campo al gusano de palma para que seque a
las plantas sin ningún control.
"Cuando hacen la fumigación contra el zancudo que produce
el dengue también matan a los pájaros, que son los
encargados de depredar al igual que las avispas. Por esta
razón es necesario trabajar con el diagnóstico de
dónde están los focos más importantes".
Baruta inició un plan de control de estas larvas en
las zonas que están más afectadas, como Las Mercedes,
Chuao y La Trinidad. Ya han tratado a más de mil palmas.
"Tenemos un plan de mantenimiento anual preventivo que tiene
dos picos: en marzo y entre septiembre y noviembre. Es necesario
tener cuidado con el uso de químicos y en Baruta estamos
tratando esto de forma selectiva y tenemos una propuesta para
trabajar con control biológico que es más sano,
porque esos químicos afectan a los humanos", explicó
Pallotta.
El Brassolis sophorae requiere de alimento para crecer
y desarrollarse antes de transformarse en mariposa. Justo
en esta fase causa daño a las palmas, desfoliando sus
hojas
El Jardín Botánico comenzó a trabajar para
rescatar las especies que tiene dentro de las 70 hectáreas
del parque. "Para controlar el gusano hay que hacerlo de forma
manual. Nosotros detectamos el nido en donde se posa el gusano
y lo sumergimos en agua. Cada nido puede tener más de
60 gusanos", explicó Burguillos.
Sin embargo, hay otros organismos que no han detectado el
problema. Al contactar al Instituto de Protección Civil
y Ambiente de Chacao, señalaron que no tenían ninguna
información acerca del gusano de la palma y tampoco algún
plan diseñado para controlarlo. Mientras, en la dirección
de Obras y Servicios de la Alcaldía Mayor, informaron
que tampoco tenían una estrategia diseñada. El Ministerio
del Ambiente sí ha tratado algunas palmas afectadas.
"Están haciendo aplicaciones masivas de productos químicos
y eso genera resistencia en los insectos. Es necesario ser
preventivos", dijo Pallotta.