Un amigo que ha apoyado a Chávez me comentó que
esta vez votará por el NO, porque no está de acuerdo
con la reelección continua. Un estudiante, ferviente
opositor, me dijo que no hay que votar porque el CNE prepara
un fraude. Así está el país. A punto de desperdiciar
una oportunidad de oro de detener la reforma por el intento
de promover la abstención en el referendo. Si la gente
sale a votar es claro el triunfo del NO.
Cogidos en nuestras propias debilidades hemos inventado artilugios
para no reconocer que Chávez ha representado la mayoría
del país que pedía a gritos un cambio. Y el país
cambió: ahora tenemos un modelo económico basado
en la presencia absoluta del Estado en la economía y
en lo político, la extinción del bipartidismo y
la emergencia de nuevos actores. En 1963, la izquierda, el
PCV y el MIR, llamaron a sabotear las elecciones y la participación
fue de 90%, con lo cual ambos partidos quedaron aislados para
luego legalizarse y participar en las elecciones. Chávez,
quien promovió la abstención en 1993, se dejó
de cuentos y armó un partido que ganó las elecciones
en 1998.
Sin un sector del chavismo no es posible salir de Chávez,
por ello el mensaje debe ser inclusivo y los llamados a "marcha
sin retorno" carecen de sentido. ¿Sin retorno hacia dónde?
Hay gente que votaría NO, porque no le gusta la reforma,
pero no está dispuesta a embarcarse en una aventura para
sacar a Chávez en este momento y a esos es a quienes
hay que atraer por su descontento con el Gobierno. Recuerden
el caso de López Obrador en México quien perdió
ajustadamente y llamó a tomar la Ciudad de México
porque Calderón era un presidente ilegítimo. Calderón
es el presidente de México y el plantón en el Zócalo
mexicano se desgastó y acabó en un rotundo fracaso.
La abstención es el principal aliado del Gobierno. Por
ello hay que salir a votar NO, a pesar del ventajismo.
joguerra@gmail.com