Venció a Bolivia gracias a espectacular reacción. La noche fue polémica
(Cortesía de Meridiano TV)
MARÍA JOSÉ REY PALERMO
ENVIADA ESPECIAL/EL UNIVERSAL
San Cristóbal.- Ver a Pueblo Nuevo fue como estar en el cielo y el infierno. Un partido que la selección nacional parecía perder terminó en una historia épica que escribieron los jugadores con una remontada ante Bolivia para vencer por 5-3 y cerrar 2008 con seis puntos en las eliminatorias suramericanas para el Mundial Suráfrica 2010.
Los héroes recibieron de la hinchada, total entrega. El público adoró a la vinotinto porque la vio echar el resto para sacar la victoria, pero también rompió con el técnico Richard Páez.
La magia la había comenzado Daniel "Cafú" Arismendi durante la primera mitad. El hombre de los segundos tiempos había recibido la oportunidad de ser titular y firmó dos goles.
Bolivia había silenciado las tribunas adelantándose con un remate de Marcelo Martins ante una pelota que perdió Juan Arango, pero "Cafú" no permitió que la tristeza se apoderara de la grada y al minuto respondió a centro del "Zurdo" Rojas.
Pero a la selección no le salían bien las cosas, el mediocampo seguía con las debilidades que mostró en Colombia. Perdía balones y las jugadas de peligro se generaban sólo con Rojas y Luis Manuel Seijas. Así, Bolivia seguiría arruinando la noche y con tanto de Juan Carlos Arce volvió a irse arriba.
Los minutos se consumían en la intrascendencia y Cafú reapareció a cinco minutos de finalizar el primer tiempo para renovar la ilusión cruzando con la zurda una pelota que había pegado en la cabeza de Giancarlo Maldonado a pase de Arango.
El equipo no estaba jugando bien y en particular Ricardo David Páez tenía una noche para el olvido. La necesidad del cambio se hizo evidente, pero el técnico sacó a Seijas, quien milita en el Deportivo Táchira y reacomodó al equipo con la entrada de Edder Pérez y la subida a la contención del "Zurdo" Rojas.
El público enloqueció y lo que comenzó como un murmullo terminaría con un claro mandato: "¡Saca a tu hijo, saca a tu hijo!".
La misma furia con la que la barra comenzó a renegar del Gobierno y a gritar consignas contra la Reforma Constitucional se volteó contra el técnico: "¡Páez, fuera. Páez, fuera!". El ambiente se hizo difícil y, en la cancha, Venezuela parecía borrada.
El técnico no lo pudo evitar más y dio ingreso a Alejandro Guerra por Ricardo David.
Bolivia se crecía ante los errores defensivos, que fueron constantes, y se fue arriba la vista en un nuevo ataque de Gatty Ribeiro. Martins remató cómodo.
Ante la adversidad, la hinchada se volcó para apoyar a los jugadores y marcó la diferencia entre la selección y el técnico.
El corazón vinotinto se apoderó de los futbolistas y un gol de Alejandro Guerra con un remate cruzado al segundo palo, fue el detonante de la rebelión. Maldonado demostró lo que vale. Dos golazos para sellar la victoria en la primera vez que la selección nacional marca cinco veces en un partido de eliminatorias: un toque de cabeza tras una mala salida del portero Arias y una gran volea que bañó al lateral Gutiérrez, quien terminó jugando en el arco por la lesión del guardameta rival.
Venezuela salvó 3 puntos que no debía perder, pero la victoria no pudo ocultar el abismo que se abrió con el seleccionador.
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