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Desviación y corrupción provocaron disidencias

"El Presidente traicionó el árbol de las tres raíces para escuchar a Fidel"

El otrora segundo hombre fuerte del Gobierno se distanció del Presidente antes de la crisis política de 2002
SARA CAROLINA DÍAZ |  DIARIO
domingo 11 de noviembre de 2007  12:00 AM

SARA CAROLINA DÍAZ

EL UNIVERSAL

Un día de diciembre de 2001 el entonces jefe de la fracción parlamentaria del MVR, Ernesto Alvarenga, escuchó al presidente Hugo Chávez decir en una reunión en Miraflores que la polémica sobre la Ley Habilitante obedecía a la lucha de clases. Ese día comprendió que el árbol de las tres raíces del proyecto originario sería reemplazado por los preceptos del marxismo-leninismo y también entendió que no faltaba mucho para concretar su separación del proyecto bolivariano, ahora chavista.

A la despedida se sumaron otros tres diputados, el fallecido Alejandro Armas, quien luego representaría a la oposición en la mesa de negociación de acuerdo en la crisis de 2002, José Luis Farías y Nelson Ventura, una camada de legisladores que siguió los pasos de Luis Miquilena, otrora segundo hombre fuerte del país que también rompió con Chávez en la víspera del golpe de Estado de 2002 por, según el chavismo, razones relacionadas con el recorte de privilegios.

Dos años antes, en enero de 2000, Jesús Urdaneta Hernández, uno de los tenientes coronel que acompañaron a Chávez en la mítica juramentación a estilo Monte Sacro, al pie del Samán de Güere, firmaba con su renuncia a la dirección de la policía política, Disip, su separación definitiva del Gobierno. En este caso las razones de la separación tuvieron que ver con la presentación de una lista redactada por Urdaneta, de 42 casos de corrupción, entre ellos Micabú, que involucraba justo a Miquilena, intocable del entorno del Presidente.

Son sólo dos casos de un grupo de decepcionados, devenidos en traidores, que al igual que otros casos de intelectuales diplomáticos y militares, decidieron, en algún punto del camino "hacia la felicidad", no acompañar más al Presidente.

Entre los políticos, además de los parlamentarios mencionados, destacan los integrantes principales del partido Podemos, como Ismael García, Ricardo Gutiérrez y los gobernadores Didalco Bolívar y Ramón Martínez; entre los intelectuales que al comienzo actuaron como una suerte de asesores, y que fueron relegados al comienzo del primer mandato, destacan el constituyente Hermann Escarrá y la profesora Ángela Zago; entre los diplomáticos Milos Alcalay; y entre los militares todos los compañeros de armas del 4 de febrero, Jesús Urdaneta Hernández, Joel Acosta Chirinos y el que más duele, el ex ministro de Defensa Raúl Baduel, responsable de reinstalar a Chávez en el poder luego del golpe de 2002 y a quien Chávez consideraba su "hermano del alma".

Desde 1999, cuando el presidente Chávez asumió el poder con la promesa de una Constituyente, hasta hoy, cuando presenta una propuesta de reforma que parece una Constituyente, más de una decena de hombres se han bajado del tren de la revolución, y de los más queridos. Han sido relegados, coinciden sus ex amigos, por no compartir el proyecto socialista que cada vez se profundiza más o se radicaliza, en segundo lugar por cuestionar la corrupción y en tercer lugar por atropellos relacionados con la personalidad de quien consideraron su líder.

El ex compañero de armas de Chávez, Joel Acosta Chirinos, asegura que una de las razones de la fractura de las relaciones de Chávez es que no ha sido consecuente con los postulados teóricos y programáticos de la Constitución de 1999. "Él (Chávez) desvió la Carta Magna Bolivariana. Está reemplazando el pensamiento de Simón Bolívar, Zamora y Simón Rodríguez por Marx, Lenin, Fidel y el Che. Chávez ahora sólo escucha a Fidel. Con Chávez ya no manda el pueblo, con Chávez manda Chávez y de eso nos damos cuenta todos", explica Acosta Chirinos antes de aclarar que nunca ha tenido una posición ambigua en el Gobierno. "Yo me fui en el año 2000 del Gobierno y no he vuelto, me fui porque el Presidente hizo oídos sordos de las denuncias de corrupción presentadas por Urdaneta Hernández. Se suponía que por eso nos alzamos el 4 de febrero. Ahora, que yo defienda el proyecto bolivariano es otra cosa. Siempre lo he defendido y lo defenderé. Aquí el único traidor al proyecto original ha sido Chávez", enfatizó Acosta. La última vez que el ex militar se reunió con su amigo fue el pasado 4 de febrero, durante la celebración del 15 aniversario de la intentona golpista de 1992. "Chávez siempre será mi amigo, nosotros lo que somos es adversarios políticos", agrega antes de descartar un posible regreso al Gobierno.

El ex diputado Alvarenga comparte esa opinión y explica que la razón principal de los distanciamientos obedece a que el proyecto original, que hablaba del árbol de las tres raíces, fue sustituido por los preceptos de Fidel: "En la medida en que ese pensamiento se ha profundizado en esa medida se van dando lo cambios y militares y civiles como yo nos fuimos alejando del proceso".

Con la imposición de la reforma constitucional sobrevino una nueva decantación del proceso. De hecho, el llamado a votar NO hecho por Baduel, en lo militar, y por Podemos, en lo político, y la consecuencia esperada de la defenestración del entorno presidencial, se debe a lo que consideran un vuelco en el modelo de Estado que se propuso en 1999. Fuentes han señalado que los pronunciamientos de Podemos y Baduel no se relacionan con las anteriores "estampidas" porque en esta ocasión se evidencia un cambio en el funcionamiento del país, mientras que antes esa amenaza no era tan inminente.

El ex diputado Alberto Jordan Hernández, muy cercano a Chávez desde sus días de presidio, y quien se alejó, entre otras razones, por el trato "atropellado, propio de la personalidad de Chávez", asegura que la desviación del proyecto original se evidenció desde el principio de su mandato. A su juicio hay muchas personas descontentas, tanto en el ámbito civil como militar, pero no se atreven a pronunciarse: "Los que se salen son los que están verdaderamente comprometidos con un proyecto bolivariano, mientras que los que se van quedando son los que están comprometidos con otros intereses. La gente está cuidando su cosa y no se atreve a decir las verdades. Hay demasiada corrupción".

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