JUAN FRANCISCO ALONSO
EL UNIVERSAL
Por considerar que la Constitución puede convertirse
"en una fuente de fractura social y de serios conflictos",
representantes de diez universidades del país y decenas
de catedráticos solicitaron a la Asamblea Nacional que
suspenda el trámite de la reforma constitucional planteada
por el presidente Hugo Chávez e inmediatamente abra un
proceso de diálogo con los diversos sectores del país,
para alcanzar un consenso entorno a la revisión de la
Carta Magna.
Los decanos de las facultades de Derecho de las universidades
Central de Venezuela (UCV), Católica Andrés Bello
(UCAB), Monteávila (UMA), de Carabobo (UC), José
María Vargas, Arturo Michelena, Metropolitana (Unimet),
de Yacambú, José Antonio Páez y Católica
del Táchira (UCAT); así como tres miembros de la
Academia de Ciencias Políticas y Sociales y 14 profesores
de Derecho Constitucional rechazaron la propuesta del mandatario,
así como las modificaciones realizadas posteriormente
por el Parlamento, a las cuales calificaron de "jurídicamente
inaceptables".
En rueda de prensa celebrada ayer, en la extensión de
la UCAB en Chacao, el representante de esa casa de estudios,
Jesús María Casal, leyó el documento en el
cual se afirma: "La Constitución debe ser un punto de
encuentro entre corrientes políticas diversas e incluso
contrarias, no una plataforma normativa para la entronización
de las propias concepciones y la exclusión de los demás.
Si la Constitución se identifica con la ideología
de un sector político-partidista, pierde su apertura
a otras formas de pensar y de entender la acción política
y las relaciones de la persona con la sociedad".
Contraria a los DDHH
Aunque no hicieron ningún llamado a aprobar o rechazar
la reforma, los expertos advirtieron que ésta contiene
varias disposiciones que son "regresivas" en materia de derechos
humanos.
Seguidamente señalaron que el planteamiento dificulta
la activación de mecanismos de participación ciudadana
(referendos) y condiciona a los medios de participación
a la construcción del socialismo. Asimismo recordaron
que los derechos sobre creaciones científicas, artísticas
o humanísticas quedan desprotegidas y que se suprime
el derecho de toda persona a dedicarse a la actividad económica
de su preferencia y debilita los límites y controles
institucionales de los estados de excepción.
Sobre este último asunto, Casal agregó: "La Asamblea
tiene que darle al país una explicación de por qué
nos quieren acotar nuestros derechos fundamentales. ¿Qué
es lo que se pretende? ¿Se pretende volver a la figura
de suspensión de garantías?"
Interrogado sobre lo que ocurriría de aprobarse en referendo
la iniciativa, dijo: "Sería lamentable que alguien pudiera
renunciar a sus derechos".
Chao descentralización
Los catedráticos rechazaron las modificaciones realizadas
para incorporar la "nueva geometría del poder", pues
le otorga al jefe del Estado la potestad de crear y suprimir
las regiones marítimas, las ciudades federales, los distritos
funcionales, territorios federales y las demás nuevas
estructuras de político-administrativas; en detrimento
de las facultades de los gobiernos regionales y municipales.
"La descentralización es abandonada como política
nacional", alertaron los especialistas en Derecho, quienes
también denunciaron que la reforma menoscaba la "ya precaria
división de poderes (...), al preverse la remoción
de los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia por una
simple mayoría de los integrantes de la Asamblea".
Lo bueno no necesita reforma
Los representantes de las universidades y de las academias
reconocieron que los planteamientos de la reforma, como la
reducción de la jornada laboral y la creación de
un fondo de protección social para los trabajadores independientes,
son positivos.
No obstante, aclararon que todos esos planteamientos pueden
y ya debían haberse puesto en marcha, gracias a iniciativas
legales que ha debido adoptar el Parlamento.