Río de Janeiro.- Brasil celebró su elección para organizar la Copa Mundial de 2014 pero tras la fiesta enfrentará una "guerra civil" entre ciudades aspirantes a sede y deberá invertir mucho para ofrecer un torneo digno de su autoproclamado título de "país del fútbol".
"La Copa de 2014 es nuestra", fuel el lema de los brasileños que desplegaron en una enorme bandera en el monumento al Cristo Redentor de Rio de Janeiro, una ciudad que espera que la final se dispute en su estadio Maracaná como hace 57 años pero con un resultado diferente, reseñó AP.
Brasil, único aspirante a la Copa de 2014, organizó la de 1950 y perdió con Uruguay el partido definitorio. "Los cariocas merecemos una revancha. Dentro de 7 años podemos tenerla", decía Marcos, de 46 años, que creció oyendo hablar de aquella derrota de Brasil ante los celestes que dejó a un país enlutado.
En Sao Paulo la noticia fue saludada con fuegos artificiales ante el Teatro Municipal en donde fueron soltados miles de globos y se entonaron canciones alusivas a las cinco copas mundiales conquistadas por Brasil.
Durante 10 minutos Brasilia, que aspira a acoger el partido inaugural, también fue sacudida por el estallido de fuegos de artificio.
Pasada la fiesta, la tarea será pesada. Brasil adora a su fútbol casi como una religión pero sus estadios están por debajo de los estándares requeridos por FIFA. Brasil prometió remodelar 14 de ellos y construir cuatro nuevos.
Asimismo, el gigante suramericano padece problemas crónicos de seguridad pública así como deficiencias en materia de transporte, todo lo cual constituye un verdadero reto para una competencia de tamaña envergadura.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio "Lula" Da Silva, asistió a la ceremonia realizada por la FIFA en Zúrich, donde prometió que su país dejará un recuerdo memorable.
"El fútbol es una pasión nacional. Lo que me dará más orgullo será el comportamiento extraordinario del pueblo brasileño, que tengo la seguridad marcará la Copa del Mundo", dijo el mandatario quien estuvo acompañado por el entrenador de la selección, Dunga, el histórico goleador Romario y el escritor Paulo Coelho.
También tuvo palabras para la histórica rivalidad futbolística con Argentina.
"Quiero decirles que estén seguros de que Brasil sabrá, orgullosamente, hacer su lección de casa: realizar una Copa del Mundo en la que ningún argentino pueda encontrar defectos", destacó entre risas.
Pero menos al continente americano, al resto del planeta no le habrá causado ninguna gracia el nombramiento de Brasil, pues las tierras americanas son esquivas para todos, principalmente para Europa, que es el otro continente que cobija a los campeones.
La posibilidad de que Brasil sea campeón rondó el discurso del Lula Da Silva, pero como anfitrión fue moderado para no levantar sospechas. "Bueno, nosotros no vamos a escoger quien va a ser el finalista con Brasil, seguramente veremos trabajar a Dunga para que Brasil esté en la final (...) si puede ser ganaremos otra vez".