JUAN FRANCISCO ALONSO
EL UNIVERSAL
A poco más de un mes de que los venezolanos deban aprobar
o rechazar, en un referendo, la propuesta de reforma constitucional
presentada por el presidente Hugo Chávez, la presidenta
del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), magistrada Luisa Estella
Morales, realizó una enérgica defensa del sistema
de consultas populares establecido en la Constitución
de 1999.
"No siempre que participamos elegimos, también cuando
participamos, sobre todo con el nuevo sistema de Constitución
de 1999, desarrollamos una forma especial de gobierno popular.
Es por ello que el empeño en mantener el sistema de referendo
y consulta popular en estos momentos es sumamente importante",
afirmó, al inaugurar el Congreso Internacional de Derecho
Electoral y Participación Ciudadana que se desarrollará
en la sede del Máximo Juzgado del país hasta mañana.
La Asamblea Nacional, durante las tres discusiones que realizó
a la propuesta de reforma presidencial, incrementó, entre
50 y 100%, el número de firmas necesarias para activar
los referendos revocatorios de mandato de elección popular,
consultivos y abrogatorios de leyes. Igualmente aumentó
el número de rúbricas de electores necesarias para
impulsar las enmiendas y/o reformas a la Constitución
y para solicitar la convocatoria de una Asamblea Nacional
Constituyente.
Durante su intervención, Morales hizo un rápido
recorrido por el pensamiento del Libertador y recordó
a los asistentes al foro, extranjeros y nacionales, que "analizando
los escritos de Bolívar uno es impactado fuertemente
por sus convicciones republicanas. Desde su temprana edad,
Bolívar fue un convencido republicano y siempre descartó
el argumento de la necesidad de las monarquías para Hispanoamérica".
La democracia vista cual obra
En horas de la tarde el catedrático español Juan
Carlos Monedero disertó sobre Elecciones, participación,
democracia y socialismo y señaló: "La democracia
es un juego para armar y desarmar, una construcción donde
se montan y desmontan constatemente andamios, se intercambian
materiales, se levantan paredes y se tumban para crear nuevos
espacios. De ahí que la convocatoria a elecciones cada
tiempo, la capacidad popular de cambiar cualquier cargo político,
las reglas que impiden cualquier tipo de poder encostrado
en la rutina o en la construcción interesada de la ausencia
de alternativas son todos elementos que van en esa dirección
democrática".
Abogó por mezclar elementos expuestos por pensadores
como Montesquieu (Estado cuyos poderes públicos estén
separados y sean autónomos el uno del otro, donde haya
elecciones, donde existan múltiples partidos, medios
de comunicación libres y libertades públicas) con
los de Gramsci (Estado que transfiera poder al pueblo) y los
de Mariátegui (Estado que permita a sus ciudadanos desenvolverse
por su cuenta).
Por último, advirtió a los propulsores del socialismo
del siglo XXI que éste "no puede construirse solamente
desde el Estado" y que "la instauración de un sistema
de partido único es una simplificación de la organización
humana que asombra por su grosería", así como que
"la abolición de la propiedad privada (...) condena al
estrangulamiento económico".