Denuncian contrabando de productos CASA en La Vega
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ERNESTO J. TOVAR
EL UNIVERSAL
El racionamiento de alimentos básicos llegó para
quedarse.
La agudización de las fallas de suministro de leche,
huevos, azúcar y aceite ha acentuado las penurias que
deben soportar los consumidores, quienes deben madrugar para
poder comprar alguno de estos rubros racionados con subsidio
oficial.
La red Mercal, creada desde 2003 y surtida en más de
70% con importaciones, padece las graves fallas de suministro
que perciben a diario los consumidores en redes públicas
y privadas.
Luego de un recorrido por locales de Mercal tipo I en La
Vega, se evidenció que sólo un comercio estaba abierto
y ofreciendo alguno de estos rubros escasos a los usuarios.
Un Mercal tipo I ubicado en el sector Los Mangos de La Vega
empezó a repartir tiques numerados a cada persona en
la cola, dándoles el derecho a comprar un kilo de leche,
dos kilos de azúcar, aceite, arroz y pasta.
Los trabajadores del Mercal informaron que recibieron leche
ayer, y que esa mercancía les duraría hasta el mediodía.
Esperaban repartir unos 450 números, con la condición
de que las personas no podían comprar de nuevo.
¿Y la cola de la dignidad?
La deferencia que reciben las embarazadas y personas de la
tercera edad en el Vagon de la Dignidad en el Metro, no se
repite en las colas de Mercal.
Algunos compradores llegaron a la fila de espera a las 6
de la mañana, y solo hasta las 12 m fue cuando pudieron
comprar un kilo de leche.
Cerca del mediodía había unas 70 personas en este
Mercal en La Vega. Casi la mitad de los consumidores eran
ancianos, y mujeres en estado de gravidez, y aun así
debían hacer la cola impuesta por el personal de Mercal.
Precisamente una de las vecinas del sector se quejó
de lo que consideró un atropello. Además, aseguraron
que en ese Mercal (identificado como Los Mangos III), cierran
arbitrariamente cuando quieren, ignorando que haya personas
en la cola.
Asimismo, señalaron que hay contrabando con mercancía
marca CASA en leche, azúcar, granos, pasta y aceite;
y que a los allegados del personal del local les permiten
comprar más mercancía, cuantas veces quieran y sin
hacer la cola.
Ave añorada
Los compradores en la cola de Mercal comentaron que esperaban
con impaciencia que llegara el pollo, para aprovechar que
ya tenían un número "porque si no tendremos que
hacer otra cola mañana, y, como es pollo, nos toca venir
a las 4 de la mañana".
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