Un pequeño libro me dio hace tiempo una agradable sorpresa:
bajo el prestigioso sello de Oxford University Press, y con
el título poco académico de They never said it,
A book of fake quotes, misquotes and misleasding atributions,
es una muy cuidada investigación sobre esas frases que
uno encuentra a cada rato, inventadas o mal situadas. Acaso
la más famosa de todas, gracias al genio e ingenio de
Víctor Hugo, sea la respuesta atribuida al general Cambronne
en la batalla de Waterloo, cuando el enemigo que lo tiene
cercado lo conmina a rendirse: "La garde meurt mais ne
se rend pas". La frase fue creación de un periodista
francés imaginativo y patriota de apellido Rougement:
la escatológica respuesta de Cambronne, aclaró Víctor
Hugo, fue mucho más breve y contundente, aunque nada
"seca"("¡Merde!").
"¡We shall return!"
Hay también otra forma de citar, si no falsa,
poco probable: es la frase de Mac Arthur al salir derrotado
por los japoneses: "¡Volveremos!". En su idioma natal, él
dijo "¡We shall return!". Unos treinta años más
tarde, Rómulo Betancourt, entre otros, la citó así:
"¡We will come back!". Ambas frases quieren decir lo
mismo, pero mientras la primera, con su verbo de raíz latina,
suena verosímil en boca de un egresado de West Point, la
segunda es la forma popular de decirlo, con sus idioms de
raíz sajona.
Por último, hay la frase más querida de todos los
amantes del cine, cuando en Casablanca, Bogart le pide
al pianista de su piano-bar: "Play-it again, Sam".
Según los acuciosos autores de este libro, esa frase,
en esa forma, jamás salió de los labios de Boggie.
Otra forma, muy en boga entre los capitostes del actual gobierno,
es sacar las frases del Libertador de su contexto para hacerlo
decir lo que a ellos les da la real gana, entre ello que Bolívar
era un boinacolorá partidario de ese socialismo
que comenzó a dar sus primeros pasos dieciocho años
después de su muerte.
Contra la explotación capitalista
Debe decirse que esto no es la primera vez que se usa
en nuestro país. Recuerdo que en mis años de docencia
universitaria, estalló una de esas habituales huelgas de
empleados y obreros. El manifiesto donde planteaban sus reivindicaciones,
traía como epígrafe una frase atribuida al Libertador:
"La mejor política es la honradez y la defensa de la clase
obrera y demás clases explotadas por el capitalismo". Dudo
mucho que ni siquiera en su periplo europeo, haya Bolívar
visto un obrero ni mucho menos que se le hubiese ocurrido que
era explotado por el capitalismo.
Pero eso era falseamiento puro y simple. Más usual es
aislar la frase de su contexto para hacer decir a Bolívar
lo que nos dé la perra gana. Fue ese el uso del gomecismo
en el testamento del Libertador, de la frase "que cesen los
partidos". Otra es la de un inteligente practicante del sexo
alternativo, quien jura que Bolívar fue el primer defensor
de los derechos de los homosexuales (hoy reconocidos en casi
todo Occidente) por haber dicho aquello de que si la naturaleza
se oponía, había que luchar contra ella...
Ignorancia y congenialidad
Aparte de esas, hay otras dos razones para falsificar
una cita: una es por ignorancia, otra para mostrar de una manera
torcida las preferencias ideológicas del falsificador (o
simple disparatero). Un excelente ejemplo del disparate por
ignorancia, lo dio el propio teniente coronel el día de
su toma de posesión. Queriendo decir que para él,
los principios estaban por encima de la ambición de poder,
hizo suya la frase de Henri IV, "París bien vale una misa"
que quería decir exactamente lo contrario; y como no hubo
nadie que se atreviera a decirle que había metido la pata,
la repitió ante la borreguil audiencia de una universidad
provinciana, que le otorgó el doctorado honoris causa
acaso para compensar la carencia de quien el 4 de febrero de
1992 había dejado el honor en la letrina del Museo Militar.
Pero hay otra razón y otra forma de falsificar una cita.
Se hace mostrando el acuerdo con la ideología y la personalidad
del autor de la frase citada pero atribuyéndosela a otro
con un prestigio más aceptable o por lo menos más
aceptado en su entorno.
Tamaño heroico
Tenemos a mano un ejemplo muy elocuente. Pdvsa ha hecho
instalar unos inmensos carteles con la figura del Che
Guevara tamaño heroico. Al lado, también en grandes
letras, una supuesta frase suya que a la letra dice : "Si avanzo,
seguidme; si me detengo empujadme; si retrocedo matadme".
Yo había escuchado esa frase en Roma ante un auditorio
de periodistas, que había estallado en carcajadas y se
había retirado entre divertido e indignado. La citó
la señora Nhu, viuda del presidente títere de Viet
Nam del Sur. La frase era la misma que ahora aparece en los
carteles de Pdvsa y que según Madame Nhu, pronunciaba
siempre y con mucho énfasis su difunto marido.
Me intrigó la carcajada de los periodistas italianos,
hasta que uno de ellos me aclaró que la frase original
era del Duce Mussolini: "se avanzo seguitemi: se
mi fermo, spingetemi; se indietreggio uccidetemi; ma se mi
uccidono vendicatemi!".
He aquí pues, al Che Guevara vestido por Rafael Ramírez
en Pdvsa con la camisa negra de los squadristi fascistas.
Un hombre de su poder económico puede pagar asesores
que le eviten esas metidas de pata. No es pues un gazapo:
lo que hay es más que simpatía, identificación
con el fascismo. Aunque hasta ahora, creía que Ramírez
simpatizaba más con la gente del Capitán Röhm
en las S.A. alemanas.
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