Ciudad del Vaticano.- El papa Benedicto
XVI recibió en audiencia a la presidenta de Chile Michelle
Bachelet, quien invitó al pontífice a visitar Chile.
Bachelet conversó con el Papa a solas en alemán
y español en la biblioteca privada del pontífice
durante 40 minutos. Dijo que invitaba al pontífice a
Chile cuando su agenda se lo permita, "señalándole
lo importante que fue para Chile la presencia de Juan Pablo
II en 1987'', reseñó AP.
El pontífice y la mandataria chilena tuvieron una cordial
conversación, informó la Santa Sede, en que "intercambiaron
informaciones y reflexiones sobre la situación socio-política
de su país y de su papel en América Latina''.
Tras el encuentro, saludaron al Pontífice el séquito
de quince personas que acompañaba a la mandataria chilena,
entre los cuales entre los presidentes del Senado, Eduardo
Frei; el de la Corte Suprema, Enrique Tapia, y el de la Cámara
de Diputados, Patricia Walker. También estaban el ministro
de Exteriores, Alejandro Foxley, la hija de la presidenta
Bachelet, Sofía, y la india mapuche Isolde Reuque.
La presidenta Bachelet regaló al Papa una escultura
que representa la fiesta Cuasimodo, una de las más típicas
de Chile, así como un libro sobre cuarenta iglesias chilenas.
El Papa, por su parte, regaló a Bachelet la medalla
del Pontificado en oro.
Tras entrevistarse con el Papa, la presidenta Bachelet se
reunió con el secretario de estado Vaticano, el cardenal
Tarcisio Bertone.
El Vaticano señaló en un comunicado que habían
afrontado "temas de común interés, como la vida
humana y la familia, la educación, los derechos humanos,
la justicia y la paz y otras cuestiones relevantes de la agenda
internacional''.
Reiteraron la "contribución positiva de la Iglesia católica
en la sociedad chilena, especialmente en el ámbito social
y educativo''.
Bachelet, quien estuvo exiliada en la antigua Alemania Oriental
durante parte de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-90),
saludó al Pontífice en alemán, pero en la conversación
usó el español y el Pontífice su lengua natal
alemana. El Papa entiende el español, pero no lo habla.
La mandataria se declaró muy emocionada tras el encuentro
con el Pontífice y destacó, en una rueda de prensa,
el positivo papel de la Iglesia católica chilena durante
la dictadura.
"Estoy extraordinariamente contenta de haber entregado, en
nombre del pueblo chileno, el reconocimiento que Chile tiene
por la Iglesia católica por su relevante rol que ha tenido
en los momentos más difíciles, cuando perdimos las
libertades'', afirmó.
"Hubo una tremenda sintonía entre nuestros planteamientos
y le pedí que orara por todos los chilenos, que significaría
una luz de esperanza para cientos de miles de personas, que
sentirían que Su Santidad piensa y recuerda a Chile'',
expresó.
"Pude ver a un Papa cordial, bondadoso, gentil, muy conocedor
de Chile y fue sin duda una experiencia muy emocionante para
mí''.
"Hay una tremenda sintonía entre lo que queremos hacer
y como queremos hacer las cosas en el país y lo que el
máximo líder de la Iglesia católica piensa
que es positivo hacer en Chile''.