Lógico, predecible, sin sorpresas, justo; cualquiera
de estas palabras puede servir para definir el resultado 0-2
ante Argentina en Maracaibo. La albiceleste fue más y
eso se tradujo en el marcador final. Nada se salió del
libreto, los actores cumplieron con los roles asignados: el
equipo que estaba llamado a ser protagonista hizo valer tal
condición pese a ciertos amagues de una vinotinto con
ganas de ser figura.
El equipo venezolano desde hace ya un tiempo, no se le esconde
a rivales con nombre, peso e historia. Se viene diciendo tal
cosa desde hace una eliminatoria, no es nada nuevo. Pero el
hecho de jugar de tú a tú con rivales de más
peso, no quiere decir que el rival deje de ser superior.
Argentina lo fue y el sol no se puede tapar con un dedo, los
de Alfio Basile junto a Brasil están en un nivel superior
respecto al resto de Suramérica.
No hay que engañarse con eso, hay que estar claros que
el gol tempranero de Argentina hizo que por decisión
propia los visitantes jugaran a un ritmo inferior al que pueden
desarrollar sus figuras.
Además, no podemos dejar de un lado el hecho de que
se cometieron errores infantiles en defensa, sobre todo en
la dupla Rey-Cichero, que hasta ahora venía mostrándose
segura e inamovible en la titular venezolana. El primer gol
llegó por un descuido de Alejandro Cichero, quien tenía
la marca de Gabriel Milito.
Ahora bien, ¿qué fue diferente en esta ocasión?
¿qué podemos destacar de lo hecho por la vinotinto
en el "Pachencho" Romero?
El planteamiento inicial de Páez con Rojas en el mediocampo
y Seijas por Luis "Pájaro" Vera mostró una disposición
de ir a buscar el partido. Los de casa mostraron con
un mediocampo plagado de zurdos (Seijas , Rojas, Páez
y Arango) que cuando se dedican a tocar y rotar regalan momentos
gratos y de buen fútbol. Hubo claras llegadas a puerta,
que fácilmente pudieron ser goles. Las traduzco en dos:
En el primer tiempo Giancarlo Maldonado a pase de Ricardo
David Páez, la mandó a las nubes. Y en el arranque
del segundo, Juan Arango por derecha disparó suave a
las manos de Abbondanzieri.
El propio técnico argentino vio así el primer tiempo. "Venezuela metió
una presión impresionante. Tuvieron unos 25 minutos dominando,
recuperaban, jugaban (...) Venezuela jugó mejor que nosotros
y cuándo más se inspiraron, tuvimos dos goles a
favor. Luego, en el segundo tiempo, mejoramos y merecimos
meter más".
Y un punto más que alentador es que el recambio generacional
mostró su cara con Luis Manuel Seijas, Roberto Rosales
y Alejandro Guerra. Personalidad y talento se vio en los tres
noveles jugadores; que de ser conducidos con criterio profesional,
garantizará una vinotinto con mayor profundidad en
sectores que ya ameritan otro rostro: el lateral derecho y
el mediocampo.
Seijas, jugando más adelantado que Vera, mostró
mucho criterio para buscar los espacios y cerrarle el paso
a los jugadores de ese sector. Rosales, en sustitución
de Vallenilla por la banda derecha, mostró mayor calidad
que su predecesor para subir a participar en la ofensiva y
propició varias llegadas por ese sector, pese a algunas
malas entregas. Guerra, con jugadas de lujo incluidas, dio
mayor dinamismo y cambios de ritmo a un mediocampo que había
bajado el ritmo.
Es necesario contar con estas noveles figuras para que la
selección siga creciendo con variables que aporten cambios
de ritmo, frescura, chispa y dinamismo, armas contra el juego
predecible.
El camino apenas comienza y el balance de las dos primeras
jornadas es positivo. En la eliminatoria pasada no se tenía
ningún punto a estas alturas y se contabilizaban 5 goles
en contra y 0 a favor. Hoy, la vinotinto suma tres unidades
con 2 goles en contra y 1 a favor. Seguimos en contacto.