CARLOS PÉREZ ARIZA
ESPECIAL PARA EL UNIVERSAL
Madrid.- El Gobierno español, con apoyo de comunistas y nacionalistas, está por aprobar una Ley de Memoria Histórica, que garantice la recuperación del olvido y condene al régimen de Francisco Franco.
El asunto es espinoso, pues el bando que ganó en 1939 también tiene a sus muertos que recordar. Mientras la izquierda y la progresía apoyan la medida, creando comités de "memoria histórica" para abrir las "fosas del franquismo", la Iglesia católica convoca en Roma una multitudinaria concentración, el 28 de octubre, para asistir a la beatificación de 498 mártires asesinados por los "rojos", algunos antes de 1936.
Curiosamente, ese mismo día el PSOE celebrará el 25 aniversario de su primera gran victoria electoral en 1982. Las dos Españas cara a cara. Tal vez haya que recordar al poeta León Felipe: "Una de las dos puede helarte el corazón".
La próxima semana será clave para la negociación del texto definitivo. El Gobierno pretende que sea aprobado en las Cortes antes de que finalice el período legislativo en diciembre próximo. El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) desea cerrar un consenso con Izquierda Unida (IU), pero también contar con el apoyo de nacionalistas vascos (PNV) y catalanes (CiU), que sería suficiente para que el Congreso aprobara la ley.
El conservador Partido Popular (PP) votará en contra. Mariano Rajoy ha dicho: "Es una ley que divide aun más a los españoles y que retrotrae a un pasado, que fue enterrado en la época de la transición, cuando todos los partidos llegaron al acuerdo de mirar hacia el futuro y no al pasado".
Uno de los puntos más polémicos es el del rescate de cadáveres en fosas comunes. De esos, el más famoso es el del poeta Federico García Lorca, quien fue fusilado en Víznar, Granada. Sus familiares se oponen a que sus restos sean exhumados. Carmen Calvo, vicepresidenta del Congreso de los Diputados, dijo: "La recuperación de la memoria común de todos los españoles trasciende con mucho a cualquier posicionamiento personal".