EL UNIVERSAL tituló en su primera página
del pasado Lunes que "Chávez fustigó a los corruptos
de boina roja" y amenazó con una drástica revolución
dentro de la revolución. Eso y acorde a las circunstancias
del régimen suele tildarse en criollo de soberano bluff.
El vespertino que Chávez descargó en su asfixiante
perorata dominical -sí, Tal Cual- le está desmenuzando
"El Robo del Siglo", editorializado por Teodoro Petkoff, su
Director, apuntalado en una gravísima denuncia hecha
por Eleazar Díaz Rangel, Director a su vez de "Últimas
Noticias", amigo fervoroso del Presidente. A decir de Teodoro,
y lógicamente de Eleazar, Chávez sabe perfectamente
quiénes son los autores del atraco perpetrado, desde
hace rato, sin que el Jefe del Estado haya actuado como lo
demanda amenazadoramente en televisión. Diría que
lo de Chávez es barato amedrentamiento permanente, haciéndolo
ello el gran intimidador. El guiso, como lo tilda Teodoro
Petkoff, es de órdago, pero Miraflores ha pasado silenciosamente
de largo sin cuestionamiento público de los infractores.
¿Dónde está el coraje para enfrentar a peces
gordos del entorno por supuestos dolos? Pérez Jiménez
sí demostró guáramo, no sólo destituyendo,
sino encarcelando al entonces Comandante de la Guardia Nacional
por presuntas irregularidades administrativas que escandalizaron
al país. Y sin juicio previo. Hasta cuándo el gamelote
en torno a la corrupción. Nunca, en nación alguna
del continente, el derrape financiero alcanzó los niveles
de la Venezuela bolivariana. En eso sí es inédito
el ensayo socialista venezolano.
¡OTRO VENEZOLANO
AL HALL DE LA FAMA! Sí, el 20 de este
mes, en Fort Lauderdale, Florida, será entronizado en
ese consagrador Salón el connotado cirujano cardiovascular
Rubén Jaén, por su soberbia trayectoria en la pesca
deportiva. La Internacional Game Fish Association -26.000
miembros de 115 países- acaba de escogerlo, con todos
los honores, para acompañar en ese pedestal de celebridades
de la talla de Ernest Hemingway, Zane Grey y Ted Williams
y algunas otras leyendas de ese deporte, que sólo en
Estados Unido agrupa 70 millones que lo practican. En esta
ceremonia Rubén Jaén será recibido con estruendo
en presencia de 400 invitados. Cabe subrayar que la selección
se hace secretamente y es que el currículum del Dr. Jaén
no puede ser más impresionante: Récord mundial de
Aguja Azul (804 libras con línea de 50 libras); la captura
en Australia, caso único, de una Aguja Azul de 1.086
libras de peso y un Atún de 1.018 libras en el Océano
Atlántico. Agréguenle a ello 3.000 ejemplares de
los llamados peces de pico (agujas, peces vela, etc.), la
captura de 116 peces Espada y la conquista del trofeo Gilbert
Keech acreditándolo el pescador número uno de pesca
mayor. Cabe añadir al éxito obtenido por Rubén
Jaén su campaña durante 30 años en la protección
de la fauna marina en aguas de Venezuela. Ya el profesional
de la medicina fue hecho miembro del Hall de la Fama del deporte
nacional. Para que se tenga una idea de lo que significa el
deporte de la pesca, el mismo aporta al producto territorial
bruto de Estados Unidos la "pequeña" cifra de 120.000
millones de dólares al año. Me place registrar esta
primicia que, a la par de la conquista de Magglio Ordóñez
-champion bat en la Liga Americana- constituyen lo máximo
de la Venezuela deportiva en el 2007.
LULA
le metió uno de sus pulgares en los ojos a Bush y a Chávez.
"¿Si son enemigos por qué no dejan de comerciar
petróleo?". Bush le daría nocaut fulminante a Chávez
y Estados Unidos podría parapetearse. Por desgracia los
intereses económicos prevalecen por sobre los principios.
Y por no restearse Mr. Danger se fuñe Venezuela y el
Tío Sam favorece indirectamente a Cuba, Nicaragua y Bolivia,
que acaban de siquitrillarlo en las Naciones Unidas.
¡EL CÉSAR
QUE FUE GIRÓN! Cincuenta y cinco años
de la alternativa del venezolano más célebre por
dos décadas. El toreo no se mide con números, pero
en la era de la tecnología bien vale traducirle a las
nuevas generaciones el arte en cifras, aunque las matemáticas
se quedan cortas ante el embrujo de un capotazo y la solera
que fluye de un primoroso natural. En 1954 se disputaron en
España 20 trofeos; ganando César Girón 19 de
ellos. Y el único que no alcanzó, en Ciudad Real,
fue declarado desierto. César toreó 5 veces la Corrida
de la Beneficencia, de Madrid, conceptuada la de mayor tronío.
Cortó la única pata en Córdoba, terruño
del Califa Manolete. En 1954 fue el líder de la temporada,
toreando 54 tardes. Cortó 169 orejas, 39 rabos y 12 patas.
Ese mismo año conquistó El Cristo Nuestro Señor
de los Milagros, en Lima; La Rosa Guadalupana, en Ciudad de
México. En Sevilla, en su famosa Feria, cortó 2
rabos lidiando sólo 3 toros en 24 horas. En Lima cortó
la primera pata en la Plaza de Acho, la más antigua de
América. El ´unico toro que se le fue vivo a los
corrales fue "Cacareador", en Pamplona. Y la misma tarde salió
a hombros. Con el toro "Barrabás", de Alipio Pérez
Tabernero, dio 6 vueltas al ruedo en la Monumental de Madrid
y algo insólito, hizo sonar la música, cosa que
no se estila en la madrileña plaza de Las Ventas. Un
mismo día toreó 3 veces en Portugal: a las 2 de
la tarde en Santarén; a las 5 de la tarde en Lisboa,
y a las 10 de la noche en Setúbal. En 1967 volvió
a ganar la estadística española y ese año ganó
la Pluma de Oro en la Corrida de la Prensa de México,
cortando 4 orejas y un rabo al toro "Rascafría". Los
mexicanos lo sacaron a hombros. En mano a mano con Antonio
Ordóñez, en Málaga, cortó 2 patas a ganado
de Rancho Seco. En su mano a mano con Luis Miguel Dominguín,
en Maracay, hizo recaudar 573.000 bolívares y la corrida
debió adelantarse media hora por agotado el papel, hasta
la bandera. En la Feria de Madrid, de 1973, César Girón
cortó ¡7! orejas. Se vistió de luces 29 veces en
la primera plaza taurina del mundo, 2 veces como novillero
y 27 como matador. El crítico más severo con él
fue Pepe Cabello, irónicamente, a quien brindó su
primera pata, en España, en el redondel de Baeza. Su
última corrida la toreó en Valencia, alternando
con Antonio Bienvenida y Luis Miguel Dominguín. Cortó
4 orejas, dándoles un repaso. Para muchos entendidos
fue en la capital carabobeña, esa tarde, cuando mejor
toreó en su vida. Más reposado, fundiendo sabiduría,
valor, hondura y temple. En Marzo de 1966 hizo llorar el Nuevo
Circo en pleno, al brindarle la muerte de un toro a su madre,
en las postrimerías de la existencia de ella. Esa tarde
César gloriosamente se despidió. Cierro este recuerdo
suyo, a los 55 años del doctorado, con el inolvidable
título del gran crítico Antonio Díaz Cañabate,
en el ABC madrileño. ¡Un adiós por naturales! ¡Se
cansa uno!