ANA MARÍA HERNÁNDEZ G.
EL UNIVERSAL
El tiempo pasado da para todo. De allí que una de las
falacias de atinencia más estudiadas en los cursos de
lógica sea la del recurso de autoridad, cuando se citan
frases dichas por alguien famoso o cuando se interpretan hechos
del pasado. Y si el personaje ha fallecido o del hecho ha
pasado largo tiempo, mejor.
En resumen, esta es la razón por la que en los últimos
tiempos analistas y estudiosos de una u otra tendencia política
en Venezuela se han dedicado mirar con lupa la piedra angular
y símbolo fundamental del país: Simón Bolívar,
Libertador.
Es así como el historiador, Individuo de Número
y director de la Academia Nacional de la Historia y docente
universitario de larga trayectoria, Elías Pino Iturrieta,
trae a colación el tema en un libro donde sencillamente
pone al héroe máximo en el sitial desde donde lo
puede ver todo el mundo, a juzgar por su título: Nada
sino un hombre. Los orígenes del personalismo en Venezuela.
Y si habla de los orígenes, es porque el asunto del
personalismo ha transcurrido a la par que la Historia de la
nación, hasta los tiempos actuales.
La voz de Pino Iturrieta se alza para describir e interpretar
cómo encaja, entonces, el pensamiento de Simón Bolívar
dentro de los parámetros que se propugnan como socialismo
del siglo XXI, acaso la bandera de una futura Carta Magna.
"Sabemos que Bolívar es un representante estelar de
la aristocracia de su tiempo, movido por las ínfulas
y las pretensiones del mantuanaje, pero también por unos
balbuceos revolucionarios de los que se aleja poco a poco
hasta convertirse en una criatura del jacobinismo y, por último,
en un diestro manejador de las élites de Venezuela y
Nueva Granada".
El investigador se apoya en datos, pues "abundan en sus documentos
las prevenciones ante la conducta popular, el miedo ante el
volcán de la pardocracia, como era de esperarse en un
personaje que inicia un camino inédito para alejarse
de la tradición y construir una modernidad a su medida".
Agrega que ello podría haber dado pie para "la incomprensión
de Marx, quien lo descalifica en términos escandalosos;
pero de allí también la imposibilidad de verlo como
pionero del socialismo. El hombre que hacia el final de sus
días crea un país con su nombre, propone la presidencia
vitalicia para Colombia, prohíbe la masonería y
ataca publicaciones de estirpe liberal no cabe en el atrabiliario
catálogo que está redactando (el presidente Hugo)
Chávez para legitimar un socialismo al cual le falta
todavía definición".
Ahondar en el personalismo
Más allá de la proximidad de la edición, cabe
resaltar que su libro sobre el personalismo es una investigación
que le llevó dos años, "tras el propósito de
buscar una clave diversa para su entendimiento en la política".
El análisis se detiene esencialmente en el período
de la Independencia, hasta el establecimiento de la autonomía
nacional en 1830, "pero busca antecedentes en documentos y
conductas de la época colonial".
Por su pluma pasan Monteverde, Boves, Antonio Nicolás
Briceño, Páez, Mariño y José Tadeo Monagas,
pero la parte sustancial es Bolívar.
"Un aspecto que trato de analizar con la debida pausa se
refiere a las lecturas que se hacen entonces del pueblo venezolano,
al cual se considera inepto para las faenas de la democracia
y para el ejercicio de la libertad".
Concluye el investigador que "los testimonios del pasado
permiten llegar a tales conclusiones, las únicas lícitas
desde una interpretación equilibrada de los orígenes
de la nación venezolana, sin disparates ni arbitrariedades
como aquellas que sugieren la existencia de antecedentes socialistas
en las ideas de Bolívar y anacronismos por el estilo".