Bangkok.- Redes secretas de ciudadanos periodistas disidentes que operan bajo las narices de los espías del Gobierno militar en Myanmar dan al mundo visiones sin precedentes de una de las mayores protestas contra la Junta Militar en dos décadas.
En uno de los Estados más cerrados del mundo, que censura a los periodistas extranjeros, gran parte de la cobertura mundial de los medios proviene de reporteros exiliados en países como Tailandia e India y de sus contactos clandestinos en el interior, reveló Reuters.
Tecnología que va desde los últimos dispositivos de Internet hasta la transferencia satelital o los teléfonos con cámara están logrando imágenes de las masivas marchas de monjes y civiles y la respuesta de las fuerzas de seguridad que aparecen en las pantallas de televisión alrededor del mundo en horas.
El contraste con el último gran levantamiento en Myanmar, en 1988, no podría ser más rotundo. En ese incidente fueron asesinadas 3.000 personas a manos de soldados que dispararon contra multitudes, pero pasaron días hasta que las noticias, y ni qué hablar de imágenes o videos, vieran la luz.
"La diferencia es como el día y la noche", dijo Dominic Faulder, un periodista británico basado en Bangkok en 1988.
"Los habitantes son periodistas equipados con todo tipo de dispositivos para capturar información, desde teléfonos hasta grabadoras de video que no podían usarse en 1988", dijo.
Mientras las tropas lanzaban tiros de advertencia a las multitudes en Yangón el miércoles, "periodistas ciudadanos" furiosos, mezclados en las masas, enviaban imágenes y videos a cadenas como CNN y BBC.
Aparte de los centros de noticias disidentes, la única fuente de información en Myanmar es la controlada prensa estatal.
Desde el inicio de las protestas contra el alza del precio de los transportes, el régimen militar ha reducido considerablemente el acceso a Internet.
Pero unos 200 cafés Internet siguen funcionando en Yangón, permitiendo a los estudiantes transmitir videos y fotos tomadas con sus móviles y sus cámaras digitales, dijo AFP.
"Los jóvenes saben cómo escapar al control en Internet", dice el opositor Aung Din.
"Tanto los monjes budistas como los estudiantes utilizan sus teléfonos móviles para enviarnos fotos. En cierto modo, Internet borra las diferencias" entre ellos, considera un periodista radicado en California.
Los "periodistas ciudadanos" se han encargado de desenmascarar el estilo de vida lujoso de los generales birmanos, mostrando en Google y en YouTube videos de sus mansiones y el boato de las bodas de sus hijos, en especial el matrimonio de la hija de Than Shwe, líder del país, cubierta de diamantes.