MARÍA GABRIELA MÉNDEZ
EL UNIVERSAL
Antes que editores, Olga Martínez y Paco Robles son
lectores incansables. Movidos por esa pasión por la lectura
y por leer sobre todo esos textos de Latinoamérica que
no se encuentran fácilmente en España decidieron
emprender una aventura editorial a la que bautizaron Candaya,
para aludir así a esa empresa quijotesca que es editar
con éxito.
La editorial española que crearon hace tres años
y medio los intelectuales sólo publica los libros de
los autores que cumplen con un perfil muy específico
y no por ello menos abundante: Escritores latinoamericanos
consolidados, con una obra sólida, reconocida, pero que
en España son desconocidos; algunos clásicos fundamentales
también desconocidos en España (como el paraguayo
Elvio Romero); y autores jóvenes cuya publicación
implica esa cuota de riesgo por la literatura nueva.
Sin embargo, sobre estas condiciones hay una en especial,
una en la que no negocian: todo lo que editan tiene que gustarles
muchísimo, no sólo el escritor sino el libro.
A pesar de ser una editorial independiente y con poco tiempo
en el mercado han publicado gran cantidad de libros y han
ido consiguiendo logros que ni se habían imaginado.
El éxito se lo atribuyen a que ha despertado ciertas
simpatías y que, curiosamente, la gente tiene ganas de
participar en proyectos quiméricos y desinteresados.
"Eso lo hemos encontrado tanto en quienes nos ayudan a hacer
los libros: pintores, diseñadores, periodistas, escritores
consolidados que nos han hecho los prólogos. Se ha creado
un grupo de apoyo, que Juan Villoro llamó la Tribu Candaya",
explica Robles.
Atípica e itinerante
Una vez, cuenta Martínez, Eugenio Montejo -quien se
cuenta entre sus autores- les dijo que Candaya era un caso
atípico porque ellos primero conocían la patria
del escritor y luego le publicaban, lo que les daba una ventaja
muy grande. Eso distingue su trabajo del resto de las editoriales.
Los editores han ido recorriendo Latinoamérica con la
idea de encontrar ese perfil de escritores. Pero, además,
luego hacen que esa publicación itinere, circule por
toda España.
-¿Cómo evitar que el mercado marque la pauta?
-P.R.: Lo que hay que tener muy claro es qué es lo que
pretendes conseguir. Eso lo tenemos muy claro, lo que queremos
conseguir son satisfacciones, experiencias. Por ejemplo, estuvimos
hace tres semanas en la casa de Roberto Bolaños, con
la viuda y su hijo leyendo para una película que vamos
a hacer. Eso para nosotros paga todo. Si pretendes otra cosa
tendrás que seguir un camino diferente al de nosotros.
Aseguran que su único patrimonio es la credibilidad,
esa que se han forjado a fuerza de sus conceptos: si un escritor
que tiene una venta asegurada no les gusta mucho, no se publica.
Y por el contrario, publican otros títulos que saben
que no son comerciales pero que, sin embargo, les gustan mucho.
mmendez@eluniversal.com