WILLIAM PADRÓN
ESPECIAL PARA EL UNIVERSAL
Buenos Aires.- Un lustro ha pasado desde la despedida. Estadio River Plate, el 20 de septiembre de 1997. "¡Gracias totales!" jamás significó lo mismo desde que Cerati lanzara la frase con un nudo en la garganta. "Yo no la disfruté (la despedida). Esto es como una especie de venganza", aclara Cerati.
El trío más influyente del rock en español anunció ayer su corta reunión un una rueda de prensa dentro de la discoteca Museum, en el mismo día de su "último concierto". El encuentro fue hermético. Sólo 28 preguntas disponibles entre periodistas de todas partes de Latinoamérica, atentos a los rumores, al posible lanzamiento de un disco nuevo, a la intención de un DVD que recoja esta gira y a las respectivas carreras solistas del trío.
"Nunca nos peleamos, como se decía por allí", sentencia Gustavo para desmentir el primer cuento. Vuelven a cantar como viejos músicos amigos y también lucen la vestimenta de sus comienzos, en los años 80. "De alguna manera se recupera una frescura que habíamos perdido, se ve con otros ojos todo lo que fue la temática de las canciones, la forma de encararla".
Otro insistente rumor: sólo el dinero les motivó a volver. Pero Cerati es enfático: "Yo soy fanático de Johnny Rotten (Sex Pistols), se están reuniendo y no es solamente por dinero". Unos dicen que recibieron 1 millón de dólares por concierto, que Cerati ganará dos. Él no lo niega, pero reitera que no fue su motivación: "El dinero es lo que nos pagan por trabajar pero la emoción es otra".
El 19 de octubre comienza lo que serán las 15 fechas programadas para Argentina pasando por Chile, Ecuador, México, Perú, Panamá, Bogotá, Estados Unidos y, por supuesto, Venezuela. En cada presentación deberán compactar una larga discografía. "Estábamos reunidos tocando y han vuelto como 40 canciones", comenta Gustavo que, por ejemplo, promete llenar seis veces el inmenso estadio River Plate gracias a su nostálico show.
Sobre la prolongación de la anticipada gira, el trío no da esperanzas. "No hay que hacerse ilusiones", dicen casi al unísono. Basta con disfrutar cada recital como un reencuentro de viejos amigos. Nada de despedidas constantes.