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CARACAS, domingo 16 de septiembre, 2007 | Actualizado hace
 
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| Entrevista Rafaela Baroni, artista, y Sergio Chejfec, escritor
Miradas al libro cerrado

"Lo más bello que hay es la muerte, cuando no hemos hecho nada malo"

La polifacética artista popular inspiró un libro ("Baroni, un viaje") en el que se cuenta su singular vida
MARÍA GABRIELA MÉNDEZ |  DIARIO
domingo 16 de septiembre de 2007  12:00 AM

MARÍA GABRIELA MÉNDEZ

EL UNIVERSAL

Nadie que conozca a Rafaela Baroni puede ser indiferente a ella. Su gesto como artista y como personaje indescifrable es capaz de dejar a cualquiera en el limbo inequívoco de la reflexión. Ella deja de ser alguien que simplemente se conoce para convertirse en una presencia.

Eso fue justamente lo que le pasó a Sergio Chejfec, el escritor argentino que luego de topar varias veces con la obra de Baroni terminó por escribir un libro sobre una de las figuras artísticas más importantes de América: Baroni: el viaje (Alfaguara, 2007). El libro -una novela, según el escritor pero también un ensayo- tiende un velo de incertidumbre sobre lo verdadero o lo falso. Pero sea cual sea el género del que se sirve Chejfec, el texto revela su admiración por la obra y por la artista, por ese personaje capaz de conjugar varios oficios y vocaciones: tallista, sanadora, necrófila, performancera, vidente.

Después de muchos años de haber conocido su trabajo en el Museo de Arte Contemporáneo, la casualidad le fue revelando pistas a Chejfec sobre aquel enigma que era -y es- Rafaela Baroni. Pero el rapto ocurrió, definitivamente, el día que la conoció, en su casa-taller-museo de Betijoque, en Trujillo: "La visitamos, me quedé muy impresionado por su personalidad y su entorno", cuenta.

Al día siguiente de esa visita, narra en el libro, tuvo que llamarla por teléfono para comprarle una pieza de la que había quedado prendado: La mujer en la cruz o, como prefiere llamarla Rafaela, La mujer crucificada. Se lee: "Ya había renunciado a alejar de mi pensamiento la mujer en la cruz, eso me resultaba imposible; pero seguía pensando en ella como los niños desean a los muñecos que aman, con urgencia y veneración".

Cuando se le pregunta qué fue lo que le impactó tanto de esa obra, dice: "Me impresiona de Baroni ese contraste tan evidente entre economía de recursos técnicos y elocuencia expresiva. Las obras de Baroni dicen más de lo que está inscripto en ellas, porque por una serie de razones, entre ellas el monotematismo de sus composiciones, trascienden el eventual propósito original, digamos consciente, y se convierten en algo más: establecen una artificiosidad interior al sistema de la artista e inauguran sus propias condiciones irónicas; ahí ya estamos en el terreno de la incertidumbre, la mayor experiencia estética posible. Y según mi criterio, es lo máximo que le podemos pedir a un artista; y de hecho muy pocos son capaces de ofrecerlo". Chejfec abunda en descripciones acerca de su experiencia y, paralelamente, explora en las percepciones de una obra que le impresiona por "ese contraste tan evidente entre economía de recursos técnicos y elocuencia expresiva".

La gran excusa Baroni cuenta que no puso peros cuando el escritor le propuso escribir sobre ella: "Yo le dije que encantada de la vida. Eso es divino, que la gente lo busque a uno". Ella estaba ansiosa por ver el libro terminado y cuando se lo entregaron confiesa que har´a un esfuerzo por leer este libro cerrado. Así llama a los libros sin dibujos.

Por eso ella está haciendo su propio libro, uno abierto, con texto arriba y dibujos abajo, que cuente su vida y la de sus antepasados. Por eso lo ha titulado Antecedentes de una niña que siempre quiso estar en el escenario. Allí no ha incluido lo que ella llama sus martirios. Por una razón muy práctica: "¿Qué hago con contar lo malo si no me van a entender?".

"Tengo un libro completo en mi cabeza. Mi cabeza es un libro abierto", dice, con la seguridad que caracteriza su verbo. Y en realidad lo es. De otra manera no podría recitar de memoria poemas larguísimos que improvisó muchos años antes; narrar historias, contar chistes, componer canciones.

Baroni, cuenta Chejfec, fue una preocupación central cuando escribió la novela, una preocupación que luego se volvió excusa. "Baroni fue la gran excusa para escribir sobre Venezuela", cuenta el escritor, quien vivió 15 años en el país. "No creo haber traicionado a Baroni por ello, y creo que es asignarle el lugar que le corresponde, junto a tantos otros". Mientras, en otro momento y lugar, Baroni responde: "Me siento feliz de que un argentino haya hecho un libro sobre mí".

A sus casi 72 años, aunque "con el corazón de 15", Baroni nos lleva de la mano -a través de la pluma de Chejfec- por un recorrido paralelo a su vida y los espacios temáticos de su casa. En el patio está su urna, el vestido azul con el que recibirá a la muerte: "Quiero ir vestida de ese color porque las otras veces que me he muerto me han vestido así", cuenta.

Dentro del cajón, una talla hecha por ella la suple mientras llega el momento (según sus cálculos aún falta mucho). "Tiene movimientos en los dedos", dice Baroni de la talla, "como si los estuviera separando de las manos. Y si se queda un rato viéndola, se ve resollar". No es extraño para el escritor, que ha sentido el alma de esas figuras. Chejfec ve en los personajes de la artista una representación de ella misma. "Son autorretratos con distintas asignaciones", escribe. Ella vive en sus piezas.

Rafaela habla de la muerte con naturalidad, con conocimiento, cabría decir: "Lo más bello que puede haber es la muerte, cuando no tenemos nada que nos preocupe, cuando no hemos hecho nada malo". Mientras habla de su vida, teje sin mirar y sin agujas. No pierde el hilo. Parece un milagro cómo va convirtiendo la materia en amuletos.

Autor de una docena de libros, Chejfec asegura que con Baroni: un viaje le queda la satisfacción de haber aportado realidad: "Nunca me había pasado con otro libro con tal intensidad. La satisfacción de influir en la mirada de los otros, dentro de lo que cabe. Es lo máximo a lo que se puede aspirar". Por ahora, se va cumpliendo la profecía de Baroni: "Libros sobre libros habrá sobre Rafaela Baroni, no ahora, sino después".

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