Los Ángeles.- La directora venezolana
Fina Torres prepara una cinta chicana en Estados Unidos
mientras termina la edición de "Un té en La
Habana", cinta co-producida con la nueva Villa del Cine, un
proyecto del gobierno venezolano que ella apoya aunque
no comulgue con otras políticas del presidente
Hugo Chávez.
"Un té en La Habana" y"Sense and Sensibilidad", son
los dos títulos que Torres prevé estrenar
a finales de este año y en 2008, respectivamente.
"'Sense and Sensibilidad' es la versión chicana de la
novela de Jane Austen, que será filmada en locaciones
de México y en el México profundo que convive
en el este de Los Angeles", zona que la cineasta conoce bien
en sus siete años radicada en la gran ciudad de
California (oeste de Estados Unidos), contó a la
AFP.
La cineasta y el dramaturgo chicano Luis Alfaro están
terminando el guión y esperan su estreno en 2008
en Estados Unidos, donde los proyectos cinematográficos
dirigidos al mercado hispano están en boga para productores
independientes y los grandes estudios hollywoodenses.
Poco después de haber presentado "Oriana" en un ciclo
de "Joyas del cine latinoamericano", organizado en el
El museo LACMA, Torres habló sobre los proyectos
que tiene en el tintero y de política, pero no se animó
a ver de nuevo la ópera prima que le dio la Cámara
de Oro en Cannes hace 17 años.
"Tengo una relación extraña con mis películas,
nacen de algo puramente emocional, no se trata de proyectos
cerebrales, calculados, sino que son más bien viscerales,
la preparas, la filmas, la exhibes, y después tienes
que soltarla".
"Me imagino que debe ser una relación parecida a la
de los hijos", supuso la también artífice
de "Mecánica Celeste" (1995) con Ariadna Gil y "Mujeres
Arriba" (2000), blanco de ácidas críticas pero recordada
como el primer filme en inglés que hizo en Hollywood
la española Penélope Cruz.
Tras varios años en Francia, donde estudió cine
en el Institute de Hautes Etudes Cinematographiques
(IDHEC), Torres no ha dejado de producir comerciales
y cintas "donde se sea".
"Este año estuve seis meses en Cuba rodando 'Un té
en La Habana', una comedia sobre una muchacha que tiene
que escoger entre dos hombres: un cubano revolucionario,
producto típico de la isla, y un cubano con dinero exilado
en Venezuela", adelantó.
Con un guión escrito por ella, Jorge Camacho y Julio
Carrillo, el filme "gira entorno a la confrontación
de estos dos mundos: ¿De quién es la propiedadâ
¿De quien la compró antes o el que tiene 50 años
viviendo allíâ".
La película es una coproducción con la Villa del
Cine, un proyecto del gobierno del presidente Chávez
para contrarrestar la cultura hollywoodense y que algunos
opositores temen que sirva de instrumento de adoctrinamiento,
aunque Torres apuesta a que los directores "siempre van a
luchar para expresar en el cine sus ideas como quieran".
"Como cineasta me parece que La Villa del Cine es una maravilla
para el cine en Venezuela. Creo que el Estado o el Gobierno
de Chávez le han dado al cine algo que ningún
gobierno anterior le había dado".
Según Torres, la plataforma actual para el cine venezolano
fue perseguida desde 1982 por sus colegas: "Hay trabajo
en el sector, se están haciendo publicidades y
películas en el país".
Pero su entusiasmo se interrumpe al mencionar los 18 millones
de dólares otorgados al actor de Hollywood Danny
Glover: "Visceralmente, como cineasta venezolana, por
supuesto que me da rabia. ¿Por qué financian a estos
americanos ricosâ", aunque entiende que se trata
más de un asunto de política exterior del
Estado venezolano.
La película de Glover sobre el líder independentista
haitiano Francois-Dominique Toussaint Louverture ya
aparece como una co producción venezolana en Estados
Unidos y tiene un elenco digno de Hollywood: Jonathan
Rhys Meyers ("Match Point"), Don Cheadle ("Hotel Ruanda")
y Angela Bassett ("Tina Turner").
Intentando calibrar cada palabra frente a la polémica
política venezolana admite que ante tanta "polarización
nadie está viendo claro nada, quizás yo tampoco",
aunque marca su aversión a la propuesta de una "reelección
indefinida" lanzada por el mismo mandatario que impulsó
la Villa del Cine.
"Un líder que tiene conciencia de que el poder daña
se queda un tiempo suficientemente largo para poder
ajustar las cosas que pueda (...), pero no puede pretender
ser él el único iluminado que tiene esa posibilidad",
cerró.