Atenas.- Tras intensas jornadas de lucha contra las devastadoras llamas en la península del Peloponeso y la isla de Eubea, los bomberos griegos anunciaron los primeros éxitos: ninguna localidad habitada se encuentra amenazada por el momento, aseguró el portavoz del cuerpo, Nikos Diamantís.
El bombero aseguró que se puede hablar de una ligera distensión de la situación, aunque no del cese de la alarma, pues aún 29 regiones siguen afectadas por los incendios, algunas menos que las 36 del martes, relató AFP.
El viento amainó en el Peloponeso y en la isla de Eubea, lo que permitió a los bomberos controlar algunos focos. Esta situación se mantendrá al menos hasta el viernes, según los meteorólogos, un dato positivo, puesto que los fuertes vientos fueron una de las principales causas de que el fuego se extendiera en la región.
Las autoridades informaron que 64 personas perdieron la vida por el fuego, más de 3.000 quedaron sin hogar y 1.840 kilómetros cuadrados resultaron devastados.
Los damnificados y otras personas afectadas expresaron su indignación ante el Gobierno conservador por su pobre respuesta ante el desastre, y eso podría reflejarse en las venideras elecciones, citó AFP.
Centenares de personas que perdieron viviendas y granjas se concentraron en bancos del sur de Grecia para recibir alrededor de 13.000 euros en subsidios iniciales del Gobierno.
Un centro de asistencia en Atenas recibió en dos días más de 28.000 llamadas telefónicas para informarse sobre cómo solicitar las ayudas, mientras el Gobierno sigue recibiendo críticas por la forma en que ha actuado en estos hechos.