WILL ROJAS
ESPECIAL PARA EL UNIVERSAL
La Guaira.- "Nunca imaginé llegar al cementerio de La Guaira, donde están los restos de mi madre, y que encontraría su urna abierta, y su cuerpo sin cabeza", relató María de los Ángeles Urrieta, visiblemente afectada, para quien en La Guaira "ni los muertos descansan en paz".
La profanación de tumbas se ha convertido en una actividad cotidiana en este cementerio del Litoral porque un grupo de personas que practican la santería y la palería se adueñan por las noches de algunas áreas del camposanto sin que ninguna autoridad tome cartas en el asunto, aseguran quienes habitan en las adyacencias.
En múltiples oportunidades lo han denunciado, pero no han obtenido respuesta.
"Encontrar a plena luz del día siete urnas en posición horizontal, me impactó", relató Félix Carballo, obrero sepulturero del cementerio de La Guaira. "Por aquí vienen policías, guardias nacionales y hasta políticos a hacer sus ritos. Quizás por esa razón nadie ha actuado como debe ser. Nos han ofrecido vigilancia pero hasta el momento ésta no existe en lo más mínimo", aseguró Carballo.
"Desde hace años solicitamos ayuda del Gobierno para solventar este sacrilegio contra nuestros muertos", se queja Nagyewdy Salazar, presidenta de la Junta de Vecinos de Guanape II. Cuentan que esas sectas suelen "sacrificar" a animales junto a las tumbas.