Símbolos y nombres han cambiado tras la llegada de la
llamada revolución bolivariana. El del país fue
el primero, para pasar a ser República Bolivariana. Luego
llegó la modificación de la figura del caballo en
el Escudo nacional y la incorporación de una octava estrella
en la Bandera. Ahora es el nombre de Caracas el que se pretende
cambiar. El artículo 18 del proyecto de reforma constitucional
propone llamar a la capital "la Cuna de Bolívar y Reina
del Guaraira Repano".
Con este nuevo anuncio "pareciera que entramos en el cuento
de Alicia en el País de las Maravillas, donde nada es
verdad, todo lo bueno es mentira y todo lo malo es verdad".
Así respondió el humorista Claudio Nazoa al ser
consultado y agregó que estamos en una etapa donde nada
se llama por su verdadero nombre.
Por otro lado, el Pedro León Zapata considera que colocarle
nombre a las cosas es algo complicadísimo y que modificar
el de la capital sería algo muy difícil debido a
que nadie que viva en Caracas va a querer que a su ciudad
la llamen de otra forma.
"Al modificar el nombre no va a cambiar la ciudad, hay que
transformar la ciudad antes que nada. Cuando la ciudad cambie,
ella misma decidirá si su nombre ha de ser otro".
Como una provocación al ciudadano lo califica Rayma
Suprani. "Hay que respetar la Historia. Somos un pueblo joven
y vivimos con una dinámica muy veloz y cambiante. Resulta
confuso para las nuevas generaciones y para los que nacimos
en Caracas, quienes podemos sentir perdidos. Nos quieren borrar
del mapa, además, sin siquiera hacer la consulta".
Sofía Imber coincidió en afirmar que hay cosas
más importantes que hacer por la capital y por el país
como cambiar el funcionamiento de sus hospitales, escuelas,
plazas, entre otras cosas.
Qué pasará después
Para Leonardo de Armas, " los nombres tienen historia, trascendencia
y de un día para otro no pueden ser cambiados. Los gobernantes
que han ido en contra de la corriente de los nombres naturales
de las plazas, al final, sus ideas no perduran".
Armando Scannone piensa que el cambio de nombre tiene como
única finalidad que los caraqueños no recuerden
de dónde vienen. Por más que sea decretado, no cree
que la gente lo acepte ni lo aplique.
Asimismo, Federica Riveroll, presidenta de la fundación
Procura, aseguró que los caraqueños no van a utilizar
un nuevo nombre, porque el actual ya está institucionalizado
gracias a los años que lleva siendo utilizado.
Por otra parte hay quienes les preocupa el nuevo gentilicio
que tendrían los caraqueños, como es el caso de
Nicomedes Febres, quien imaginó que el nombre de los
caraqueños se cambiaría por "los cuneros".
Igualmente, Fernando Egaña se preguntó "y qué
nombre va a tener ahora el equipo del Caracas, porque el que
proponen como el nuevo nombre que quieren colocarle a la ciudad,
no va a caber en la camiseta".
Por su parte, Jorge Redmond, presidente de Chocolates El
Rey, recomendó cambiar el de Sabaneta en vez del de Caracas,
para satisfacer el deseo de cambiar nombres que tiene el Gobierno.
Con información de Nancy Velasco