VÍCTOR SALMERÓN
EL UNIVERSAL
El martes 14 de agosto fue un día difícil para
el Ministerio de Finanzas. La banca, comprador clave para
asegurar la venta de bonos sur por 1.500 millones de dólares,
prácticamente había agotado el margen que les permitía
invertir hasta 15% de los recursos propios en moneda extranjera
y se mostraba renuente a adquirir los papeles.
Si bien, dos días más tarde el ministro de Finanzas,
Rodrigo Cabezas, suspendió la emisión argumentando
el temblor de Wall Street y la aversión de los inversionistas
al riesgo, el directorio del Banco Central decidió asegurarse
de que los banqueros ya no tengan inconvenientes para seguir
inyectándole fondos al Ejecutivo, ampliándoles el
margen para las posiciones en dólares.
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Cada Bono del Sur consta de dos títulos venezolanos
conocidos como TICC, que tienen la particularidad de que están
denominados en dólares pero se pagarán en bolívares,
de acuerdo con el tipo de cambio oficial vigente al vencimiento,
y un papel argentino, denominado en divisas, conocido como
Bonden.
Hasta esta semana el Banco Central contó a los TICC
al momento de calcular la posición en moneda extranjera,
puesto que se trata de bonos atados al dólar, pero ante
los problemas de Finanzas para vender los papeles decidió
eliminar esta norma.
"Con esta medida la banca no tendrá problemas en comprar
la emisión de bonos sur cuando se decida reanudar la
colocación", dice el tesorero de una importante institución
financiera.
La decisión del BCV ha incrementado la demanda de divisas
en el mercado paralelo, porque bancos con altas posiciones
de TICC han comenzado a aprovechar que éstos ya no cuentan
para el cálculo de la posición en dólares.
De hecho, el apetito de los bancos, la incertidumbre que
produce en sectores económicos la reforma constitucional
y la temporada de vacaciones han disparado la demanda de dólares
y el tipo de cambio paralelo se ubica en torno a 4.550 bolívares.
Seguirá alto
El principal atractivo de los bonos sur es que los inversionistas
pueden vender el papel argentino en el exterior y obtener
dólares en medio del control de cambio, no obstante,
analistas consideran que la emisión que prepara Finanzas
será insuficiente para ampliar la oferta y disminuir
el tipo de cambio paralelo, que después de un incesante
ascenso duplica al oficial, fijo desde febrero de 2005 en
2.150 bolívares.
El tipo de cambio paralelo tiene consecuencias. Básicamente,
acelera la inflación porque financia 15% de las importaciones,
los empresarios lo emplean como guía para medir las ganancias
en términos de dólares y una porción importante
de la economía lo utiliza para calcular costos de reposición.
Para disminuir el tipo de cambio paralelo, estiman corredores,
Finanzas tendría que emitir una cantidad sustancialmente
mayor de bonos sur, ya que la liquidez ha crecido en el último
mes y las tasas de interés no son atractivas para ahorrar
en el país, lo que tiende a mantener la demanda en niveles
muy superiores a la oferta.
En el último año y medio el Gobierno ha alimentado
la oferta en el mercado paralelo con la emisión de papeles
en dólares por 11 mil 500 millones, y el resultado no
ha sido alentador.
Deuda en alza
En medio del boom de altos precios del petróleo, la
administración de Hugo Chávez ha incrementado la
deuda interna, a través de continuas emisiones de bonos
para absorber bolívares del mercado y disminuir el exceso
de liquidez.
Entre 2003 y marzo de 2007, la deuda interna registra un
salto de 42% al elevarse desde 24 billones hasta 34,2 billones
de bolívares y, entre 2008 y 2009, el país tendrá
que pagar 13,3 billones por amortización.
El Ministerio de Finanzas destaca que la deuda pública
total representa 21,8% del PIB, una magnitud bastante manejable,
pero de caer el precio del petróleo, el peso de los compromisos
en relación con el tamaño de la economía aumentará
velozmente, forzando a operaciones de refinanciamiento.