Lima.- El sismo de 8 grados de magnitud
que destruyó poblaciones del sur de Perú la semana
pasada fue la primera prueba importante de la presidencia
de Alan García, dijo AP.
El mandatario durmió durante cuatro noches consecutivas
a la luz de las velas en Pisco, la ciudad más afectada
por el terremoto, y sus índices de aprobación se
dispararon. Pero podría verse en problemas ya que la
desorganización de los esfuerzos de ayuda es cada vez
más evidente.
"El caos reinante es uno de los peores que he visto y eso
que he estado en nueve terremotos'', manifestó Pedro
Frutos, líder de un equipo de bomberos españoles
que ayudaron a buscar a sobrevivientes.
García viajó rápidamente a Pisco después
del sismo del 15 de agosto y permaneció en las calles
hasta después de la medianoche, asignando tareas a los
ministros de su gobierno, supervisando la distribución
de agua y alimentos, y coordinando el refugio para miles de
desamparados.
Se reunió con equipos de rescate extranjeros y les agradeció
su ayuda. Instó a los sobrevivientes a que sean pacientes
y les aseguró: "Nadie va a morir de sed y nadie va a
morir de hambre''. Presenció el nacimiento de un bebé
en un hospital de campaña y proclamó: "Es el mensaje
de esperanza en medio de la muerte y el dolor''.
García, cuya popularidad cayó del 63% al 35% durante
su primer año en el poder, recuperó parte del apoyo
perdido. Una encuesta de Apoyo publicada el domingo indicó
que el mandatario, de 58 años, tenía una tasa de
aprobación del 76% por su desempeño desde el sismo.
El sondeo tenía un margen de error de 4,4 puntos porcentuales.
"Aunque yo no simpatice con Alan, admito que sí ha estado
presente en la ciudad (Pisco) durante estos momentos de dolor'',
expresó María Campos, de 34 años, cuyo cuñado
falleció y su hermana resultó herida cuando se cayó
una pared de su vivienda.
Pero a pesar de las gestiones de García, o tal vez debido
a ellas, pasó demasiado tiempo hasta que se establecieron
puntos de distribución para las toneladas de ayuda que
llegaron desde distintas localidades de todo el país
y el extranjero. La consecuencia: saqueos que obligaron a
García a enviar soldados.
Sergio Alvarez, coordinador de Oxfam Internacional, expresó
que ministros del gobierno sin experiencia en asistencia de
emergencia recibieron asignaciones importantes para las que
no estaban preparados. Algunos alcaldes y funcionarios de
ayuda humanitaria extranjera consideran que el presidente
necesita dar un paso al costado y dejar que las autoridades
locales, familiarizadas con sus comunidades, asuman las tareas
de organizar la ayuda.
Algunos residentes del área afectada consideran también
que García habría posado para las cámaras y
que nunca estuvo realmente involucrado con los esfuerzos de
ayuda.
García, que cumplió con un mandato presidencial
de cinco años en los años 80, es un político
experimentado que sabe que la gente necesita saber que su
gobierno está presente en momentos de crisis. Ha ofrecido
dinero para reconstruir casas, y esta semana anunció
la creación de 8.000 puestos de trabajo temporales para
ayudar con los esfuerzos de recuperación.
La reconstrucción del sur del Perú podría
ser decisiva para su presidencia.
"En un lado de la balanza a su favor estaría esa respuesta
inmediata, ese ponerse al frente del problema, esa identificación
con los sobrevivientes'', manifestó el analista de opinión
pública Manuel Saavedra. "Y en el otro lado de la balanza
habría que colocar la falta de eficiencia del apoyo del
gobierno a las clases mas golpeadas''.