PEDRO GARCÍA OTERO
EL UNIVERSAL
Ante el caos publicitario en buses, minibuses, taxis y carros
particulares, cómo decía la guaracha, llegó
Tránsito Terrestre y mandó a parar. En un año,
a partir de ayer -cuando el decreto salió publicado en
la GacetaOficial por orden del Ministerio de
Infraestructura-, vehículos públicos y privados
deberán adaptarse a las normativas de avisos en su exterior.
De entrada, queda prohibida la publicidad con superficies
reflectoras, televisores o pantallas, o cualquier otro método
que establezca movimiento, señala la resolución,
con lo cual los camiones con pantallas desaparecerán
de la ciudad.
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Igualmente, se establece que, aunque la marca comercial sea
en otro idioma, la publicidad debe estar en español o
en las lenguas indígenas, no en vocablos o frases extranjeros.
Pero, adicionalmente, y a diferencia de lo que sucede hoy
-que la actividad es totalmente libre-, los permisos para
la colocación dependerán del Inttt, que los otorgará
por un año.
Pero, adicionalmente, los vehículos particulares -donde
ha proliferado la publicidad, por la que se pagan cifras mensuales
a sus propietarios sólo podrán tener publicidad
en las puertas, con lo cual desaparecerán los "carros
forrados".
Para buses, minibuses y taxis, se establecen una serie de
normativas que estiman tamaños máximos y ordenamientos
para la publicidad, que no afecten las señalizaciones
requeridas para los usuarios de estos servicios; además,
se prohíbe en ellos la publicidad de licor, cigarrillos,
o "todo lo que atente contra la moral y las buenas costumbres";
y se establecerá un espacio "destinado a la divulgación
de campañas de educación y seguridad vial y ciudadana".
Finalmente, en el interior del transporte público, los
avisos se podrán colocar a lo largo de la parte lateral
superior, por encima de los marcos de ventanas.