París.- La escritora británica
Joanne K. Rowling y la editorial francesa Gallimard han hecho
saber que no piden indemnización por daños y perjuicios
por la traducción pirata del último libro de Harry
Potter por parte de un adolescente francés.
El improvisado traductor, de 16 años y que vive en el
sureste de Francia, estuvo detenido varias horas la semana
pasada, sospechoso de haber traducido y difundido ilegalmente
por internet el libro "Harry Potter and the Deathly Hallows".
La versión francesa del libro, que se publicó en
inglés el pasado 21 de julio, saldrá a la venta
el próximo 26 de octubre, informó Efe.
En un comunicado, Gallimard indicó que la denuncia cursada
por ella y por Rowling no se refiere "de ningún modo"
a las "traducciones aisladas" publicadas por internet, sino
que va dirigida "únicamente contra las redes organizadas
de traductores que actúan de forma concertada con el
fin de sacar provecho directa o indirectamente" del interés
del público.
También precisó que han optado por no constituirse
como acusación particular en el caso del adolescente.
El joven dijo a la policía que no actuó con fines
de lucro, sino como un admirador de la obra, según ha
trascendido.
Los investigadores se sorprendieron por la calidad de la
traducción, que casi parecía de un profesional,
cuando se pusieron a seguir la huella del texto, del que se
hablaba en foros de internet. La Policía ha cerrado el
sitio que permitía acceder al texto pirateado.