EMETERIO GÓMEZ
Definitivamente, nuestra pretensión de aupar una reflexión
moral en Venezuela está cobrando cuerpo, crecen las posibilidades
de parir un "Proyecto de Sociedad" capaz de derrotar -intelectual
y espiritualmente- al socialismo del siglo XXI. Porque el
Capitalismo Solidario no es, como pudiera creerse,
una mera propuesta económica. Para insuflarle al capital
una dimensión ética tenemos primero los seres humanos
que elevar en algo nuestra condición moral. El mercado
y el capitalismo surgieron -en los últimos 4.000 y 400
años, respectivamente- como realidades naturales y
salvajes ¡porque los hombres no hemos pasado de ser entes
naturales y salvajes, "imagen y semejanza" no de Dios
sino de las !bestias! ¿Qué podemos pedirle al capitalismo
y al mercado si nosotros no hemos podido acceder a la dimensión
moral?
Perdón por la digresión; decía que nuestra
pretensión de aupar una reflexión moral en Venezuela
está cobrando cuerpo: crece la demanda por mi Taller
de Ética, este artículo matriz de El Universal
cada vez se publica en más diarios del interior;
Rocío, la jefa suprema, está crecientemente contenta
con mi trabajo y, sobre todo, por estos días -auspiciado
por Súmate- empiezo a recorrer el país, todo el
país, esa Venezuela profunda, preciosa y querida, con
la tarea de divulgar una reflexión básica sobre
la moral. ¡Se aceptan envidias!
Por todo ello, por ese cúmulo de éxitos y de buenos
augurios, me atrevo finalmente a algo que he venido tanteando
desde hace rato: ¡convertir este artículo en una cátedra
permanente de Introducción a la Filosofía y, lo
esencial, a la Religiosidad! Dicha cátedra está
dirigida a todos los lectores, no es necesario inscribirse
en mis talleres¿ pero de repente ayuda. El próximo
arranca en octubre, estén pendientes.
El ABC del que parte nuestra reflexión es la crisis
terminal que vive la Filosofía Occidental, su incapacidad
¡luego de 2.500 años de esfuerzos! para entender la
naturaleza de lo humano: que no se puede captar en conceptos,
precisamente, porque no pertenece a la esfera de la naturaleza.
Porque lo humano ¡que es básicamente la moral! nada tiene
que ver con lo natural, ni menos aún con lo racional.
El punto de partida elemental para empezar a estudiar filosofía
es entender que ésta llegó ya a su final, que fracasó
en la tarea de descifrar el enigma insondable que es lo humano.
Idea esta que ya asomamos la semana pasada, pero que hoy podemos
redondear. Y no preguntemos, por favor, que para qué
estudiar algo que ya fracasó: la filosofía es un
hermoso training para el desarrollo del espíritu
y para su posterior intuición.
La "razón" de aquel fracaso es hoy clarísima: la
filosofía fue siempre -y no podía ser otra cosa-
un conocimiento, un saber, el "amor a la sabiduría" que
traduce su nombre; la comprensión estrictamente racional
de una realidad dada, definida, finita, estable, permanente¿
¡y, sobre todo, exterior al espíritu! Pero ocurre que
éste -sin duda el objeto básico de estudio de la
Filosofía-, ese "ente" que se constituye alrededor de
la moral, no es una realidad que pueda ser co- nocida
por la razón, no es un objeto dado, definido,
finito, permanente o determinado que pueda ser captado por
el conocimiento. Por una "razón" muy sencilla que analizaremos
en nuestro próximo artículo: porque cualquier conocimiento
o saber que tengamos de nuestro espíritu altera el "Ser"
de éste, con lo cual ¡inevitablemente! lo torna incognoscible,
inasible o inefable.
emeteriog@cantv.net