Esta semana se celebró el Diálogo Internacional
de Lang-kawi, una reunión de jefes de Estado de los países
de Asia y África que se celebra en esta isla de Malasia
cada dos años. El objetivo general de la reunión
es estrechar los lazos de cooperación entre ambos continentes;
y el tema específico de esta última fue la erradicación
de la pobreza.
Robert Mugabe (Zimbabwe) utilizó su intervención
para criticar a la "prensa libre" de ese país por lo
que él considera su falta de objetividad: "¿Están
los reporteros orientados hacia el esclarecimiento de la verdad
de manera honesta y objetiva? ¿O se dejan llevar por
sus percepciones subjetivas, que responden a sus intereses
individuales? En mi opinión su intención deliberada
es engañar y confundir. ¿Debemos seguirles permitiendo
que continúen difundiendo este tipo de historias, que
se encuentran muy lejos de la verdad?". La verdad es que,
para los reporteros de Zimbabwe, inventar una historia más
trágica que la inflación de 5.000% y el desempleo
de 80% que está padeciendo ese país debe ser toda
una proeza.
Mugabe, que está en el poder desde hace 27 años,
utilizó la semana pasada sus poderes habilitantes para
pasar una ley que le permite a la policía del Estado
"monitorear" conversaciones telefónicas y emails, una
medida que de acuerdo con la exposición de motivos está
orientada a "proteger los intereses de la nación y prevenir
el crimen".
Otro que aprovechó la ocasión para referirse a
los medios de comunicación fue Yoweri Museveni (Uganda):
"¿Cómo puede alguien que no tiene educación
tratar de informar a alguien? Los eventos históricos
no ocurren de forma aleatoria, y los reporteros deben establecer
relaciones de causa y efecto para lo que no están preparados".
El gobierno de Museveni mantiene un estrecho control sobre
los medios de comunicación desde las elecciones de comienzos
de este año, y decidió expulsar al corresponsal
de Reporteros sin Fronteras por ubicar a Uganda en el lugar
117 (de 160 países) en su ranking de libertad de prensa.
Nadie supera al Rey Mswati III de Swaziland, el último
monarca (en términos formales) del África Subsahariana:
"Nosotros hemos venido aquí a hablar de erradicar la
pobreza, y mañana en los periódicos no vamos a encontrar
ninguno de los grandes temas que hemos discutido aquí".
La existencia de partidos políticos está prohibida
desde 1973 en el reino de la montaña (lugar 127 en el
ranking de Reporteros sin Fronteras). El rey ha sido ridiculizado
por la prensa por haber elegido su esposa número 13 luego
de ver desfilar más de 50.000 vírgenes menores a
veinte años desnudas de la cintura para arriba en el
año 2005.
Lo más curioso de todo esto es que los jefes de estos
tres países tienen problemas bastante más graves
de los que ocuparse que la libertad de prensa: En Zimbabwe
la inflación y el desempleo; en Uganda, la guerra que
mantiene la insurgencia en el norte desde hace más de
veinte años; en Swaziland, el porcentaje de habitantes
HIV positivo (estimado entre 40% y 50%). En todos, los porcentajes
de pobreza superan el 85%. De eso se trataba la reunión
de Langkawi, de acabar con la pobreza, no de acabar con la
libertad de prensa. Después de todo, África no nos
queda tan lejos.
miguel.santos@iesa.edu.ve