Mapa del sitio
Daily News
Búsqueda avanzada
ClasificadosUsuariosAnunciantes
Caracas, jueves 19 de junio, 2008 

- Un triunfo a lo loco

- Sin salirse del libreto

- Menos irreverencia, más inteligencia

- Maldonado y Arango le ponen alas a la vinotinto

- Maldonado y su explosión en México

Guía para el usuario.
- ¿Qué es un blog?

- Paso a paso

- Glosario

- RSS

Principal >  Blogs >  Posición Adelantada
 

Posición Adelantada
Por: TULIO CASAL
 
Envíe su comentarioEnvíe comentario Lea comentarios(0) Lea comentarios Disminuye letraAumenta letra RSS - Posición Adelantada
  
17-07-2007 | 04:30 PM |

Así es el fútbol
Vea los goles de la final (Cortesía Meridiano TV)
Inesperado y doloroso resultó el desenlace de la final para los argentinos (AP)
La velocidad de Dani Alves resultó fulminante para la defensa argentina (Reuters)


El fútbol, así como la vida en general, tiene muchas maneras de apreciarse. Desde una visión romántica, el balompié es arte, poesía, sentimiento que se refleja en la cancha y trasciende a los espectadores.

Pero no solo es eso, el fútbol, en su concepción más pragmática es una competencia, con un ganador y un perdedor, donde triunfa el que más goles meta. Y para la consecución de ese objetivo hay distintas maneras de llegar, estilos, que suelen caracterizar a cada equipo.

Por ejemplo, Brasil se hizo famoso por el llamado "jogo bonito", gracias sobre todo a lo hecho en la década de los 70, con Pelé como líder del equipo auriverde.  Esa manera de jugar no es más que un estilo estéticamente agradable que además era efectivo y que enaltecía esa visión "romántica" del fútbol, gracias al talento de sus jugadores. Desde entonces y gracias a sus títulos mundiales, a los amazónicos siempre se le pide más que a los otros equipos. No se le permite ganar sin jugar bonito, pues se considera una ofensa a lo que era su estilo.

En esta Copa América, así llegó Brasil a la final, apostando al resultado sobre todas las cosas, con un fútbol muy lejano a lo bonito. Dunga no tenía entre sus convocados el talento que permitiera además de ganar, dar baile y complacer a la afición. No hay que olvidar que los amazónicos vinieron al país con un equipo "B". Es la verdad, así les duela a algunos.

Argentina, en cambio, llegó al choque decisivo luego de regalar durante las fases previas del torneo ese juego que gusta a las gradas. Ellos sí tenían el talento para apostar a eso y renunciar a ello sería ir en contra de la propia esencia de prácticamente cada uno de sus jugadores.

Ya en la final, y mucho más  entre estos dos equipos, importa poco lo hecho para llegar ahí. Solo hay referencias que sirven para decir este equipo ha jugado mejor y este peor. Pero suelen servir muy poco esas referencias para dar un pronóstico acertado en este tipo de juegos, porque no siempre en el fútbol dos más dos son cuatro. De ahí que sea tan emocionante este deporte. No obstante, siempre nos aventuramos - porque forma parte de esa recreación extra que se celebra más allá de las canchas- y jugamos a ser Nostradamus. "Argentina golea", "Ganan en un juego cerrado", "2-0 gana la albiceleste", era lo que más se escuchaba.

Argentina se había ganado ese derecho, pero finalmente, muchos más son los quedan mal con sus pronósticos, que los que aciertan. Eso sí, todos disfrutan del momento.

Volviendo al juego ¿Qué hizo mejor Brasil para ganar la Copa? Dunga supo lo que tenía a su disposición y lo aprovechó al máximo. Su mediocampo, prácticamente compuesto por jugadores más ganados a la destrucción que a la construcción; lo utilizó para ahogar a su rival en el sector medular, aprovechando uno de los pocos puntos débiles que tenía Argentina: la velocidad en esa zona de creación, donde destacaban por su visión más no por su rapidez, Juan Román Riquelme, Juan Sebastián Verón y Esteban Cambiasso. Cortaron así un circuito que había funcionado casi a la perfección hasta ese encuentro. Pocos balones recibieron en ataque Messí y Tevez  de parte de Riquelme o Verón. Ahí estuvo la clave.

Y Brasil, con todo el peso de su historia, aspecto que no es tangible pero que siempre cuenta, no era un mal equipo como hacían ver algunos y explotó con todas las armas que tenía. La velocidad de sus laterales y la garra en el mediocampo y la defensa. Así, en un parpadeo, ya Baptista había marcado el primero.  Y luego, un autogol de Roberto Ayala que fue una sentencia definitiva.

Argentina pudo empatar pero no lo hizo y de ahí en adelante Brasil siempre fue más en todos los aspectos. Desnudó las debilidades del mejor equipo hasta ese momento y mostró una cara nunca vista hasta el día definitivo. Entonces, ¿es o no un justo campeón el equipo de Dunga?



COMENTA ESTE ARTÍCULO
Escribir un máximo de 2000 caracteres

2000 caracteres restantes


 
Envíe su comentarioEnvíe comentario  |  Lea comentarios(0) Lea comentarios  |  Enviar por correo  |  Imprimir  
 
 
Contáctenos | Política de privacidad | Términos legales | Condiciones de uso
Búsqueda avanzada
Copyright @ Diario El Universal C.A. 2007