El derecho tradicional comienza a ser desplazado por el derecho
innovador. Urge la necesidad de la metamorfosis objetiva del
derecho. Es el momento, hoy, de atacar la imposibilidad del
derecho tradicional, de regular los hechos transformadores
de nuestra sociedad. De todos es conocida la frase: "La sociedad
implica cambios constantes". Pues bien, el derecho no puede
quedarse atrás, tampoco puede persistir en tesis obsoletas.
Es inadmisible continuar con una interpretación jurídica
clásica, cuando la aplicación efectiva de ese derecho
ha demostrado ser impedimento de su propia evolución.
Es la crisis del derecho tradicional. Este derecho duda de
sí mismo, ante su ineficacia.
No puede prevalecer un derecho discriminatorio que sólo
es usado por una minoría de ciudadanos. No puede subsistir
un derecho que no logra resultados, por carecer de un ordenamiento
jurídico actualizado, que recurre con frecuencia a mecanismos
de ficción legal, que olvida los casos reales, aplica
normas abstractas y supuestos de hechos absurdos. Es un derecho
agonizante que impide su ejercicio en función de los
obstáculos de la Administración Pública, la
burocracia que la carcome y se alimenta de ella. En el derecho
tradicional, el juez y el jurisconsulto aplican la ley sin
reparar en el logro de resultados justos e idóneos, teniendo
por norte quizás, la búsqueda de beneficios personales.
Aunado a lo anterior, hay que resaltar la enorme cantidad
de leyes de reciente promulgación. El problema de su
nugatoria aplicación, y la carencia de los órganos
o autoridades competentes que las hagan de cumplimiento forzoso
ante su reiterada y flagrante violación.
El derecho tradicional comienza a ser desplazado por el derecho
innovador. La solución no es esperar una nueva formulación
legislativa, sino comenzar a transitar por el camino de la
innovación. Se busca una interpretación normativa
acorde con la nueva práctica profesional. Es indispensable
un derecho que alcance soluciones, mediante la "inventiva
jurídica". El derecho innovador obliga al titular del
derecho a aplicar acciones creativas para así obtener
seguridad jurídica patrimonial, ya que el derecho vigente
ha hecho imposible defender al hombre, en vista de sus propios
logros científicos. El desfase existente entre el derecho
tradicional y el derecho innovador señala soluciones
basadas en heurísticas (inventiva del derecho), que,
vistas desde las ideas tradicionales parecen contrarias a
la ley y la ética profesional. Pensar en la aplicación
del derecho tradicional y en la informática, por ejemplo,
es frustrarse en el derecho a causa de su propia ineficacia.
El derecho innovador implica comprender las variables dichas,
conjugarlas con técnica y creatividad, para así
obtener certeza, seguridad jurídica y resultados concretos.
En atención a lo expresado, esta sistemática de
innovación nos brinda soluciones en el terreno de la
mediación contractual ante los conflictos obrero-patronales
y la inamovilidad laboral vigente. Se impone asimismo, ante
la ignorancia de algunos operadores de los órganos de
administración de justicia en nuestro sistema imperante.
En la "Venezuela jurídica actual", donde nos ha correspondido
ejercer nuestra profesión de abogados, el derecho innovador
recomienda poner en práctica los principios señalados,
respetando la verdad y la justicia.
Abogado Litigante. Profesor U.C.V., U.C.A.B., y U.S.M.
asomivis@cantv.net