MARÍA JOSÉ REY PALERMO
ENVIADA ESPECIAL/EL UNIVERSAL
Maracaibo.- Argentina llega a la final de la Copa América jugando un mejor fútbol que Brasil, sin perder ningún choque, marcando 16 goles y con una selección con sus mejores jugadores. Un panorama muy diferente al de la canarinha dirigida por Dunga, que comenzó perdiendo y que consiguió su pase a este choque en penales ante Uruguay.
La albiceleste es la favorita para quedarse con el título del torneo, que sería su número quince, para romper la paridad con la celeste, mientras que Brasil quiere seguir acercándose y sumar el octavo.
Nadie se ha enfrentado más veces en la Copa América que argentinos y brasileños. Hoy en el Pachencho Romero de Maracaibo jugarán el número 32, y la albiceleste intentará continuar con la estadística que le coloca en ventaja.
La historia trae algunas coincidencias felices. La última vez que los argentinos alzaron la Copa América, el técnico era Alfio "Coco" Basile, y fue en la edición de Ecuador 1993. Pero el pasado reciente también tiene historias que en el caso de Argentina es mejor no repetir: Perú 2004.
Brasil empató el partido final en los últimos minutos y luego se llevó el título en penales.
Aunque algunos jugadores prefieren no hablar de revancha, lo cierto es que saltarán a la cancha obsesionados por derrotar a Brasil, por no dejar escapar el triunfo, y por confirmar el buen juego que están desarrollando.
Tévez, quien se quedó con la titularidad, lo reconoce: "Tengo una espina clavada en el pecho y me la pienso sacar", dijo el delantero que formó parte del grupo que perdió hace tres años.
Argentina saldrá con el mismo once que derrotó a México por 3-0 en la semifinal, en el que Lionel Messi y Juan Román Riquelme prometen seguir ofreciendo un gran espectáculo.
Brasil deberá reponerse de la ausencia de su capitán Gilberto Silva, quien será sustituido por Elano. El volante ayudará a Julio Baptista en el ataque, pero tendrá muchas tareas de marca junto a Josué y Mineiro.
Las posibilidades de los brasileños pasan por que Robinho tenga un buen día. Que sea capaz de enloquecer a la segura defensa argentina, y cosechar las oportunidades que tenga en el primer tiempo del partido.
El panorama alentador de Argentina parece indicar que los noventa minutos de la final deben ser un trámite antes de alzar la Copa. Pero a Brasil no se le despacha fácil, aunque esté pasando por horas menguadas.