El boletín epidemiológico del Ministerio de Salud
correspondiente a la semana 24 de este año desenmascara
la propaganda de Chávez sobre su simulada preocupación
por la salud y la vida de los más pobres. Según
ese informe hasta la fecha han muerto en el país 2.363
niños menores de un año de vida y es el estado Bolívar
-en el que los altos funcionarios despilfarran los recursos
mineros e hídricos- donde en los primeros seis meses
del año murieron 263 pequeños a causa de la desnutrición
y las diarreas, males prevenibles si en vez de prohijar la
corrupción, la regaladera en el exterior y la compradera
de submarinos inútiles, esos recursos se destinaran a
programas de salud y alimentación.
Bolívar es seguido por Carabobo, con 230 infantes fallecidos
mientras el eructante se ocupa de confiscar el Ateneo de Valencia;
Lara (con 204 niños muertos) y Anzoátegui con 191.
¿Cuántos niños podrían salvarse de morir
de hambre si Tarek invirtiese en alimentación y salud
los millones que gasta en publicidad autopromocional? Las
últimas cifras oficiales indican que el 25% del total
de niños venezolanos de 1 a 6 años está desnutrido
y el porcentaje es similar entre los de 7 a 14 años.
La farsa de que la revolución llegó para sacar
a los pobres de la miseria a que los habría reducido
la "oligarquía" y el "Imperio" se derrumba al comprobar
que el presupuesto total de salud para 2007 es inferior a
los $ 3 mil millones que cuestan los submarinos rusos.
Globovisión reeditó estos días un viejo
discurso de Chávez en el que prometía luchar contra
la corrupción y la ineficiencia. Nueve años más
tarde los hechos demuestran que no ha habido gobierno más
corrupto e incapaz que el suyo. La obsesión de convertirse
en el resucitador continental (y hasta mundial) del trasnochado
modelo comunista, le ha hecho olvidar su compromiso con el
pueblo y con la decencia administrativa. Chávez está
entregando a Fidel Castro miles de millones que debían
ser invertidos en la salud del pueblo. A manos de la cronista
llegaron copias del registro y de los contratos de la empresa
cubano-venezolana Constructora Alba Bolivariana C.A.
(Cuba tiene el 51% de las acciones y Venezuela el 49%, de
modo que la soberanía defendida por Chávez respecto
a las transnacionales en la Faja no se aplica cuando de su
amado Fidel se trata).
¿Recuerdan aquel fogoso discurso de Chávez en el
que culpaba a Manuel Rosales de "un sabotaje permanente de
los planes del gobierno revolucionario de la Misión Barrio
Adentro", razón por la cual anunciaba el envío de
la "Constructora Alba Bolivariana", cuyo "objetivo
no es ganar dinero sino servir a la comunidad" a fin de que
construyera 63 centros de diagnósticos integrales? En
abierta violación de la ley, la constructora comenzó
a recibir contratos mucho antes de que estuviera inscrita
en el Registro Nacional de Contratistas del Milco, requisito
indispensable para cualquier empresa venezolana. Alba Bolivariana
C.A. declara tener un solo empleado y su dirección
electrónica alcapone6880@msn.com. constituye fiel reflejo
de sus prácticas "empresariales": Cobra por adelantado
enormes cantidades y luego subcontrata por un monto muy inferior
con organismos oficiales (en muchos casos aparece el Inavi
como ejecutor) o con privados. Es decir, Alba actúa
como "intermediaria" y el Estado venezolano sirve de cómplice
al pagar por obras (en su mayoría no realizadas) un monto
muy superior al costo real. De modo que los Al Capone del
siglo XXI están ricos, aunque módulos no haya y
viviendas para los pobres, tampoco.
Veamos algunas muestras de la "eficacia" de la constructora
preferida de Chávez. En Caricuao el gobierno gastó
casi Bs. 1.500 millones en un "Barrio Adentro II" a cargo
de la cubana "Alba" iniciado en 2005 y para el cual
destrozaron un módulo de salud y una plaza. Hoy está
inconcluso, con paredes agrietadas y en su estructura abandonada
" golpean a jóvenes y está amenazada por invasores"
(El Nacional 05-05-07). Fracasos similares se registran
en los municipios Guacara, San Joaquín, San Diego y Diego
Ibarra del Edo. Carabobo, en el Zulia y en todo el país.
Recordemos la también gigantesca corrupción de los
cubanos en el CAEZ y otros centrales azucareros.
Las corruptelas en las misiones dejan corta la leyenda de
Alí Babá (por ejemplo, en "Vuelvan Caras"); Pdvsa
es una cloaca y la corrupción en las obras contratadas
por las dignísimas autoridades del TSJ es milmillonaria.
Así hasta el infinito. Por eso la Iglesia dice lo que
dice, los estudiantes hacen lo que hacen, el pueblo ya no
cree los cuentos sobre la "moral revolucionaria" y sólo
el 19% de los venezolanos aprueba la reelección indefinida.
Y es que la realidad siempre ha sido mucho más poderosa
que la ficción, por muy encantador de serpientes que
sea el fabulador.
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