MARÍA JOSÉ REY PALERMO
ENVIADA ESPECIAL/EL UNIVERSAL
Maracaibo.-Robinho habrá superado a Lionel Messi ganando la Liga española con el Real Madrid. Tiene cuatro goles más en la Copa que él, pero en el partido de hoy tendrá que conformarse con que el argentino sea quien acapare toda la atención.
Esta es la Copa América del joven jugador del Barcelona, aunque el título puedan ganarlo los brasileños. Las miradas se irán tras "la Pulga", de 20 años de edad, mientras él permanecerá como si no fuera con él.
Es difícil llegar hasta Messi, pero no porque él ponga las barreras. Sin embargo, es fácil saber dónde está, a su alrededor gravitan hinchas, periodistas y curiosos como un enjambre de abejas tras la miel. Su talento dentro de la cancha ha despertado la admiración de todo aquel que le gusta el buen fútbol, y afuera se gana el respeto con su actitud sencilla. Messi no ha dejado de ser el hijo de Celia, aunque lo comparen con el astro Diego Maradona.
"Yo lo asumo con tranquilidad, intentando siempre seguir creciendo y aprendiendo. Ahora hay que pasar esta final, intentar ganarla", respondía el chico con su voz baja a los pocos periodistas que lograron colarse en el salón donde él atendía a los canales de televisión.
A Messi se le ve desconcertado ante tanta atención, como si realmente no entendiera por qué lo sigue tanta gente. "Me sorprendió un poco cómo me trata la gente aquí en Venezuela, pero estoy muy agradecido". Y es que él, además, vivió el episodio más extraño de todos, cuando una aficionada se lanzó desde las tribunas del estadio Metropolitano de Barquisimeto sólo para conseguir un beso y un abrazo. "Me preocupé por ella, pero cuando la vi bien, me quedé tranquilo. La verdad que fue un susto, pero por ella", admitía sobre el episodio al diario español Sport.
Messi está en camino de convertirse en el mejor jugador del torneo, pero él le sigue importando más jugar para el bien del equipo. Es un chico generoso, incluso su mejor gol, el que le hizo a México en la semifinal, se lo dedicó a su cuñada Florencia que está embarazada.
"Lo importante es ser campeón. Si viene, bien, y si no, no. Lo que queremos todos es ser campeones". Cuando Argentina perdió la final ante Brasil en Perú 2004, Messi la miraba por televisión y soñaba con ser parte de la selección absoluta. Hoy reconoce que desde que llegó a Venezuela quería que la final fuese con Brasil, pero prefiere no hablar de revancha.
"Como argentino en aquel momento me dio bronca por como se había perdido. Pero ahora es otra historia, llegamos bien por suerte. Confiamos en nosotros mismos, sabemos que se nos puede dar".
Para Messi nada es más importante que ser campeón con Argentina. Por conseguirlo renuncia a cualquier cosa, incluso un gol en la final. "Ojalá haga un gol, no importa si es lindo o feo, y si no soy yo, que lo hagan mis compañeros".
Si consigue el título frente no será diferente. Messi sonreirá igual que siempre y abrazará a sus compañeros, como uno más. Pero habrá conseguido algo que Maradona no logró.