JOSÉ ANTONIO AZOPARDO
EL UNIVERSAL
Chayanne roza los cuarenta años de edad, es padre y
lleva casi una decada casado. Pero al subirse al escenario
todo eso queda olvidado. Con la energía de un jovencito
-entre bailes, sonrisas y su fresca voz- el artista conquista
a la audiencia, tal como lo hizo el viernes en el Fórum
de Valencia.
A las 8:19 pm., luego de una torrencial lluvia en las afueras
del recinto, los primeros acordes sonaron. La multitud femenina
pegó alaridos ensordecedores y el astro apareció
entre humo púrpura y rojo para interpretar Y tú
te vas. Se trató de una balada, pero el boricua dio
sus primeros brincos.
Sin embargo, las innumerables coreografías arracaron
realmente con una demostración, en la que la estrella
se movio siguiendo a una supuesta sombra suya proyectada en
cada una de las tres pantallas que mostraron el show. Salomé
fue la siguiente pieza con la que el público vibró.
Caprichosa, Fiesta en América, Baila Baila y Boom
Boom, también le sirvieron para despegar a todo el
mundo de sus asientos al son del dance, el pop y hasta la
salsa.
El cantante hizo gala de una impresionante capacidad pulmonar.
Pese al poco tiempo que tenía para respirar, su instrumento
se escuchaba siempre nítido.
Las baladas, punto fuerte en su discografía, sonaron
también con fuerza. Atado a tu amor, Antes de dormir,
El centro de mi corazón, Tiempo de vals, Lo dejaría
todo y Un siglo sin ti completaron un repertorio
lleno de éxitos.
Sólo tres citas hubo a tu trabajo más reciente
y menos conocido: Mi tiempo, disco del que se extrae
el tema Si nos quedara poco tiempo, que ha escalado
alto en la cartelera nacional de éxitos musicales, Record
Report.
En confianza
Además de sus melodías y movimientos, Chayanne
también derrochó simpatía para la fanaticada
que atestó el domo. "Llevo como cinco años sin venir,
pero ya me siento un poquito parte de Venezuela", dijo al
comienzo. "Voy a hacer lo que ustedes digan", agregó
luego.
Así atajó innumerables peluches, se tomo fotos
desde la tarima, saludó, y regaló un montón
de sonrisas. A mitad de presentación, bañado en
sudor, complació a un pedido previsible. "¡Que se lo
quite! ¡Que se lo quite!", gritó la audiencia. El cantante
abrió tímidamente su camisa y mostro sus 'chocolates',
a lo que las féminas reaccionaron con más desenfreno.
Ocho músicos (entre ellos dos coristas, guitarras, bajo,
teclados, percusión y batería) acompañaron
con sus notas; y seis bailarines (cuatro hombres y dos chicas)
lo hicieron con sus certeros movimientos. Ninguno osó
destacar más que la estrella puertorriqueña.
Luces de colores matizaron cada sección del recital.
Se posaron sobre el escenario que con dos pasarelas en forma
de 'V' soportó todo el juego espectacular.
Pasadas las 10:00 pm., Chayanne preparó al público
para la despedida. Desapareció entre la oscuridad al
ritmo de Torero. Pero, al cabo de un par de minutos,
regreso con un encore y puso el broche dorado con una infaltable:
Provócame.
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