ERNESTO ECARRI HUNG
ERIKA GUILLÉN
MIRIAM RIVERO
EL UNIVERSAL
Como una "inquieta y tremenda" niña describen a Milagros
Candelaria, prueba viviente de un milagro acontecido en 1995
cuando, tras un difícil embarazo, nació a pesar
de que el ecosonograma practicado a su madre, Rafaela Messia,
indicaba la falta de frecuencia cardíaca en el feto.
Relatan los vecinos de Altagracia de Orituco, estado Guárico,
que fueron los ruego de Rafaela a la madre Candelaria de San
José los que obraron el milagro. Ayer el papa Benedicto
XVI firmó el decreto de milagro y la elevó a la
categoría de beata, paso previo para su santificación,
junto al laico argentino Ceferino Namuncurá.
Previamente, el 19 de abril del 2004, el papa Juan Pablo
II declaró las virtudes heroicas de la fundadora de la
Congregación de las Religiosas Carmelitas de la Tercera
Orden Regular, en la actualidad Religiosas Carmelitas de la
Madre Candelaria.
La nueva beata hizo del servicio a enfermos y heridos la
principal pasión de su apostolado en su lugar de nacimiento,
Altagracia de Orituco en 1863, y aun cuando murió en
Cumaná en 1940, sus restos reposan hoy en día en
el Coro Bajo de la Capilla de la Casa Central de la Congregación
de las Carmelitas en La Campiña, Caracas, a donde fueron
trasladados en el año 1965. En 1903, creó el hospital
San Antonio, hoy en día lugar para niñas en situación
crítica.
En el colegio Nuestra Señora del Carmen, que atiende
actualmente a 837 alumnos desde el preescolar hasta el tercer
año, los estudiantes y profesores recibieron con júbilo
la noticia. Ubicado en el casco histórico de Cumaná,
fue inicialmente una casa hogar para niñas, labor que
le fuera encomendada a la madre Candelaria de San José
por el obispo Sixto Sosa, en 1929.
Para la madre Delia Carrero, directora del colegio, el ejemplo
a seguir de la madre Candelaria de San José es la humildad
con que vivió, "su sencillez y su pasión para llevar
la palabra de Dios, misión que cumplió muchas veces
en burro y en caminos inhóspitos de todo el país".
En Altagracia de Orituco, María Antonieta Farías,
fiel de la Iglesia católica, no encontró palabras
para explicar la emoción que sintió al enterarse
del anuncio hecho por el Vaticano."Es lo más hermoso
que ha pasado en este pueblo. Sabía que pasaría
porque ella es milagrosa".
Los feligreses organizan, para mañana domingo, una misa
en honor a la madre Candelaria de San José en la iglesia
del pueblo.