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Caracas, sábado 07 de julio, 2007  
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Elías Pino Iturrieta // El hermano Lukashenko

Ganó de nuevo los comicios en 2006 en otro fraude avalado por las autoridades electorales

Nada especial le anunciaba el futuro al joven Alek-sandr Lukashenko cuando se graduó de profesor de historia en una academia bielorrusa. Como cursó sin pena ni gloria sus estudios no tuvo más remedio que servir en la armada soviética, en cuyas filas destacó como campeón de defensa personal. Era el único mérito que podía exhibir en 1982, cuando fue colocado como administrador de una granja estatal y más tarde como coordinador de una planta de construcción. No lo hizo mal en las inesperadas funciones. Gracias a la disciplina que logró imponer fue elegido como vicepresidente del Consejo Supremo de la República de Bielorrusia cuando se solicitaban aperturas democráticas a la Unión Soviética, de cuya férrea autoridad pero también de sus recursos económicos dependía la jurisdicción en la que se estrenaba como político. Del debut pasó pronto a la celebridad debido a una campaña que inició contra la corrupción. Sus encendidos discursos en los que demolía la reputación de los ladrones de erario le concedieron un prestigio nacional que desbordó cuando inició una cruzada contra los privilegios de los líderes comunistas y contra la dependencia de Moscú.

Después de la promulgación de la Constitución bielorrusa, en 1994, fue elegido como presidente de la República gracias a una animada gesta fundamentada en la consigna de derrotar a la mafias reinantes. Los electores esperaban la iniciación de reformas profundas. En lugar de continuar la apertura de la economía que había precedido al acto electoral, quiso revivir la economía comunista. La orientación provocó un aislamiento frente a los vecinos entusiasmados con la resurrección del capitalismo y la suspensión de las ayudas que llegaban a través del Fondo Monetario Internacional, cuyos gestores reaccionaron enfáticamente contra su entorpecimiento del mercado. Aumentó entonces el malestar de la población hasta el punto de desestimar a su flamante líder en los sondeos de opinión, una tendencia que creció cuando tuvo el atrevimiento de declarar favorablemente sobre la gestión de Hitler en materia económica. Dijo que le parecían estupendas las orientaciones manadas del Fuhrer para crear y distribuir riqueza, mientras el escenario internacional se conmovía ante la orden que dio de derribar un globo de aire caliente conducido por dos estadounidenses. Habían penetrado sin advertencia el territorio bielorruso cuando participaban en una competencia deportiva, y terminaron en el cementerio.

A mediados de 1996 la mayoría parlamentaria acusó a Lukashenko de violar la Constitución. El acusado respondió con la convocatoria de un referendo para aumentar el plazo de su mandato y para obtener la autoridad de clausurar el Parlamento. En medio de presiones feroces que llegaron al cierre de periódicos y de emisoras de radio, así como a impedir que los opositores aparecieran por televisión, anunció que había obtenido el 75% de los sufragios. Las cifras sólo obtuvieron el crédito de los ingenuos, una precaria confianza que se esfumó cuando cercó a los diputados con la policía para ordenar después el cese de sus deliberaciones. Los parlamentarios "desleales" fueron reemplazados por 110 íntimos de su círculo personal, perversión que condujo a la renuncia del primer ministro y de dos colegas del gabinete. Debido al colapso económico que sobrevino redujo las actividades de la banca privada, ordenó el arresto de oficiales del ejército por el delito de conspiración y acusó al imperialismo estadounidense de mover los hilos de un movimiento contra los sagrados intereses de la patria. De allí su proposición de una Unión Eslava de defensa contra los poderosos y el enardecimiento de la retórica contra las naciones del occidente europeo, que movilizó mientras aumentaba los lazos de la dependencia con Moscú y persiguía sin compasión a la prensa y a los partidos que todavía pugnaban por el derecho de expresarse libremente. En 2001 se hizo reelegir en la primera magistratura, luego de proclamar una victoria aplastante en la primera vuelta del proceso. De acuerdo con las observaciones de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, el escrutinio fue precedido por el acoso sistemático de los partidos rivales y por la exclusión de la oposición de las listas de candidatos. Ganó de nuevo las elecciones en 2006, en una atmósfera compulsiva que desembocó en un nuevo fraude avalado por las autoridades electorales.

"Felicidades, hermano Lukashenko, por gobernar de la manera como gobiernas a tu pueblo. Tenemos que profundizar las relaciones entre nuestros países. ¡Qué gran ejemplo, querido camarita".

eliaspinoitu@hotmail.com



 
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