"O ustedes creyentes, sean bastiones de justicia, testigos
de Dios, aunque fuese contra ustedes mismos, sus padres o
allegados¿" (Quran, 4:135).
Uno de los prerrequisitos de la fe es "IJTIHAD" la gran tradición
de pensamiento independiente que una vez convirtió al
Islam en una gran fuente de sabiduría en todos los campos
del intelecto.
Todo eso ha sido desechado por los herejes que hoy rigen
los destinos de la una vez brillante Persia, cuna de civilizaciones,
donde ahora unos santones retrógrados dictan cátedra
y cuyo líder original fue el Ayatolá Jomeini que
cuando tomó el poder en Irán en 1979 declaró:
"Nosotros no rezamos por Irán, rezamos por Allah. Pues
patriotismo es otro nombre del paganismo. Yo digo dejad que
esta tierra arda. Yo digo dejad que esta tierra se convierta
en humo, para que el Islam emerja triunfante en el resto del
mundo".
O sea, los setenta millones de iraníes no tiene ningún
valor como seres humanos y es válido sacrificarlos a
todos por la grandeza de Alá, y ese es el camino que
han elegido estos émulos de Hitler en pleno siglo XXI.
Con ese fin maléfico desarrollan misiles y bombas atómicas
con el propósito inicial de amedrentar a sus vecinos
árabes y luego dominar al mundo, mientras se divierten
entrenando y armando a los más temibles grupos terroristas
del planeta como Hezbolah y Hamas.
Es en esta estrategia donde Chávez se convierte en la
punta de lanza en el hemisferio occidental de esta diabólica
interpretación de un texto sagrado.
¿Por qué será que los iraníes están
tan interesados en los tanqueros que llevan petróleo
venezolano a Estados Unidos?
Chávez declara su admiración por la revolución
teocrática, fascista y genocida de los ayatolas. Aquí
no pasarán. ¡Será!
Seppel@cantv.net