En esta oportunidad nos corresponde analizar la venta por
acciones de apartamentos en los denominados "edificios viejos".
Trátase del dueño de un edificio con más de
treinta años de construido en el que habitan cuarenta
familias en cuarenta apartamentos. Un día, los inquilinos
manifiestan interés en comprar los apartamentos. Por
ser un edificio viejo es muy difícil llevarlo al "régimen
de propiedad horizontal" (venta por separado de cada apartamento).
Por ello, el dueño decide contratar los servicios de
un abogado para que resuelva: ¿Cómo negociar cada
apartamento?
El profesional del derecho plantea crear una compañía
anónima formada por cuarenta acciones. El dueño
del edificio figura como Director de la sociedad recién
constituida. Luego éste vende ante la oficina de Registro
Inmobiliario el edificio a la sociedad compradora, de tal
forma que dentro del activo social quedará el edificio.
Más tarde, el Director (ex dueño del edificio),
ofrecerá en venta cada acción a cada poseedor inquilino
u ocupante de cada apartamento. Tenemos que, la Acción
Nº1 será asignada en propiedad a quien habite el
apartamento número uno, al pagar su precio. La Acción
Nº2 se asigna por compra al poseedor inquilino del apartamento
dos y, así sucesivamente. Cada acción tendrá
un precio en atención al valor del apartamento en cuestión.
Surgen las preguntas: ¿Qué compró cada inquilino?
¿Por qué no se vendió el apartamento de forma
directa a cada inquilino? Efectuado lo anterior: ¿Quién
es el dueño de cada apartamento? ¿Se ha cometido
delito con lo explicado? ¿Permite la Ley ejecutar la
"ingeniería jurídica" dibujada? ¿Qué puede
vender el inquilino? ¿Quién puede vender cada apartamento?
¿Qué relación jurídica hay entre una acción
y un apartamento? Respondemos en el mismo orden planteado.
Cada ocupante del inmueble adquiere en propiedad una acción:
"No está comprando el apartamento que habita". Por ser
un edificio viejo, la Ley dificulta llevarlo al "régimen
de propiedad horizontal". El dueño de cada apartamento
es la compañía, a su vez, ésta es representada
por el ex dueño del edificio y de forma conjunta, por
aquellos que hayan adquirido acciones. En ningún momento
se ha delinquido; por el contrario, se arguye: "La Ley no
protege al negligente". Dicha práctica es lícita
y causa plenos efectos jurídicos válidos. No existe
prohibición legal para efectuar lo reseñado. De
hecho, más tarde, el inquilino puede vender la acción
de su propiedad a cualquier tercero in- teresado; son negociables.
La compañía puede vender el apartamento por ser
la propietaria del edificio. No hay vínculo legal entre
una acción y un apartamento en particular; son dos bienes
distintos y autónomos.
De lo anterior, se concluye: Tenemos un dueño originario
del edificio que ha recibido el precio de venta al traspasar
el inmueble de su propiedad a la compañía. Existe
una sociedad mercantil representada por el ex dueño vendedor
del edificio, y otros, los propietarios de las acciones. Cada
comprador de acción "asignada a cada apartamento", pagará
el precio de ella a la sociedad emisora. La compañía
como parte de su activo, recibirá el precio de cada acción
emitida por ella. El ex dueño del edificio quedará
liberado de los gastos de mantenimiento del mismo, éstos
han pasado a ser carga u obligación de la compañía
(léase, de los accionistas o inquilinos).
Abogado Litigante. Profesor U.C.V., U.C.A.B., y U.S.M.
asomivis@cantv.net