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La Biblia y el Socialismo ¿Está Dios con Chávez?
JAVIER PEÑA |  NUEVOMEDIA
lunes 2 de julio de 2007  07:16 PM

Desde comienzos de las reformas políticas introducidas formalmente en Venezuela a partir de 1998, el presidente Chávez ha insistido en asegurar que el Socialismo es la respuesta a todos los problemas que han aquejado al país durante décadas y que Dios esta indiscutiblemente de su lado apoyando la revolución bolivariana, señalando además que la Biblia es una especie de "Manual del Socialismo" la cual provee enseñanzas vitales en su lucha ideológica por implementar un sistema de justicia social en Venezuela y el resto de América Latina.

Mencionar a Jesucristo y citar la Biblia en los discursos y eventos públicos ha sido particularmente importante para el Presidente, pues evidentemente la fe juega un papel muy importante dentro de los conceptos ideológicos de los pueblos sumado al particular hecho de que el 98% de la población en Venezuela es creyente en la doctrina del cristianismo, incluyendo a católicos y protestantes. Es por eso que como creyentes cabe muy bien preguntarnos ¿acaso la Biblia enseña o promueve la doctrina del Socialismo?

La Biblia y la propiedad privada

El concepto básico del Socialismo o el Comunismo es que el Estado posee o controla la propiedad y los bienes de producción de un país. El implementar este concepto ha sido, sin lugar a dudas, una de las prioridades de este gobierno desde sus primeros inicios donde incrementalmente y a pasos agigantados sigue extendiendo su dominio y control en todas las áreas estratégicas y de producción del país, pasando por la educación, la economía y más recientemente su incursión en el control de los medios de comunicación como el caso del cierre de RCTV.

Resulta particularmente interesante que una de las primeras controversias generadas al comienzo del gobierno de Chávez, fuera su posición con respecto a la propiedad privada y su intervención en la confiscación de fincas y tierras para redistribuirlas para el supuesto beneficio social de las clases más necesitadas. En declaraciones publicas, el Presidente ha expresado que la propiedad privada no es sagrada y que lo único sagrado es la Biblia. Ahora bien, al escuchar esta declaración no se necesita ser un experto para notar una clara contradicción en esta idea, ya que si de hecho la Biblia es sagrada, tal como lo reconoce el Presidente, esto significa que las enseñanzas de la Biblia, por ende, son también sagradas. Entonces cabe preguntarse ¿que dice la Biblia en cuanto a la propiedad privada? Bien, en el Antiguo Testamento, específicamente en los Diez Mandamientos se encuentra una posición muy clara al respecto. El octavo mandamiento dice "No robarás", lo cual es una garantía divina a la propiedad privada. Yo no puedo robar algo que no le pertenece a nadie. Esta clara instrucción de parte de Dios implica directamente un derecho individual que cada persona posee de controlar y decidir sobre un bien que esté bajo su poder. Aún más, si continuamos leyendo, el décimo mandamiento nos dice "no codiciaras la mujer de tu prójimo, o la casa de tu prójimo, o ninguna cosa de tu prójimo". Nuevamente, una clara protección a la propiedad privada, que nos prohíbe incluso pensar o desear en nuestro corazón lo que por derecho le pertenece a otra persona.

Quienes señalan que la Biblia enseña o promueve el Socialismo utilizan como ejemplo un relato del Nuevo Testamento específicamente en el libro de los Hechos de los Apóstoles, cuando al comienzo de la Iglesia cristiana los discípulos motivados por la euforia y el amor que los embargó por la venida del Espíritu Santo comenzaron a vender sus propiedades personales y a distribuir las ganancias entre ellos con el objetivo de ayudar a los más necesitados. En este libro se narra cómo un hombre llamado Barnabas vendió una propiedad y entregó todo el dinero producto de la venta a los Apóstoles. También un hombre llamado Ananias y su esposa vendieron un terreno, pero en este caso trajeron sólo parte del dinero de la venta y mintieron en cuanto al valor de la ganancia que habían obtenido. El apóstol Pedro descubrió el engaño y dejándolos al descubierto le dijo a Ananias: "¿Por qué le hiciste caso a Satanás? Te quedaste con parte del dinero, creyendo que podrías engañar al Espíritu Santo. Antes de vender el terreno, era todo tuyo y de tu esposa. Y cuando lo vendiste, todo el dinero también era de ustedes. ¿Por qué lo hiciste?".

Si notamos lo que dice la Biblia en este pasaje podemos ver que la declaración de Pedro es clara y enfática en cuanto al respeto de la propiedad privada. En primer lugar, Pedro le recuerda a Ananias que antes de vender el terreno la propiedad era legítimamente suya y, por ende, podía hacer lo que quisiera con ella. En segundo lugar, también le dice que aún el producto de la venta de ese terreno estaba bajo su control total dejando ver claramente que no había razón alguna para mentir en cuanto a la transacción, pues al fin de cuentas él como dueño era quien debía decidir al respecto. De modo que claramente podemos ver cómo la Biblia respeta el concepto de la propiedad privada, pues es Dios, quien como dueño de toda la tierra nos da talentos, dones y responsabilidades individuales por las que tendremos que rendir cuentas al final de nuestras vidas.

Otro aspecto importante de este pasaje en la Biblia es que este acto fue totalmente voluntario. Nunca la Biblia, ni los apóstoles ni ningún otro líder insto a los primeros cristianos a vender nada, ni aquí ni en ninguna otra parte de las escrituras. Esto contrasta totalmente con el sistema Socialista y Comunista donde es precisamente la imposición gubernamental el centro y el motor de este sistema político.

De igual importancia es el hecho que indica a dónde iba a parar el dinero que entregaron los primeros cristianos. ¿Acaso quienes formaron parte de esta acción trajeron el dinero a los pies de Poncio Pilatos, quien representaba el gobierno en aquel entonces? No, el dinero fue traído a los Apóstoles en la iglesia, quienes apenas comenzaban y quienes eran considerados socialmente un pequeño grupo de seguidores de Jesucristo. No hay nada mas blasfemo para un sistema Socialista que el dinero vaya a parar a la Iglesia en vez de ir al Estado, que debe controlar y poseer todo.

En último lugar, debemos señalar que esta acción voluntaria y por demás temporal, no se repitió ni se puso en práctica en ningún otro momento en la Biblia. De hecho, las evidencias indican que fue un fracaso desde el punto de vista social y económico, pues como era de esperarse las personas comenzaron a quejarse de discriminación en la distribución de los bienes en común y lo peor de todo es que hubo aparentemente una bancarrota por parte de estos primeros cristianos, pues en repetidas ocasiones posteriores a este hecho el apóstol Pablo menciona reiteradamente la necesidad de recoger ofrendas para los pobres de la iglesia en Jerusalén, cosa que no se menciona en relación a ninguna otra iglesia en ninguna otra región del mundo cristiano conocido en aquel entonces.

La Biblia y la libertad de expresión

Algunos cristianos que apoyan ciegamente cualquier decisión o política del presidente Chávez justifican su posición citando un versículo bíblico en el libro de Romanos 13, el cual dice: "Todos deben someterse a las autoridades públicas, pues no hay autoridad que Dios no haya dispuesto, así que las que existen fueron establecidas por él. Por lo tanto, todo el que se opone a la autoridad se rebela contra lo que Dios ha instituido". Este versículo es sumamente claro en cuanto a nuestro deber cívico de obedecer a las autoridades, pues de no existir este principio, nuestra sociedad sería totalmente un caos. Sin embargo, así como este versículo habla claramente del deber de los ciudadanos hacia las autoridades, el siguiente verso menciona también el deber de las autoridades hacia sus ciudadanos cuando señala: "Porque los gobernantes no están para infundir terror a los que hacen lo bueno sino a los que hacen lo malo". Esto indica que las autoridades puestas por Dios deben hacer cumplir las leyes y respetar los derechos de sus ciudadanos y no infundir terror a los que hacen lo bueno, pues están precisamente en una posición privilegiada de impartir justicia y el orden en esta tierra.

Nuestra lealtad a la autoridad es un principio inquebrantable siempre y cuando esa autoridad no se convierta en despotismo que pretenda acabar con los derechos universales y divinos que Dios ha dado a cada ser humano, como es, por ejemplo, el derecho a propiedad privada y el derecho de expresar libremente sus pensamientos. De hecho en la Biblia, específicamente en el libro de los Hechos de los Apóstoles, se encuentra un relato en el que se menciona un incidente donde los primeros cristianos fueron llamados por las autoridades legítimamente establecidas para exigirles que dejaran de hablar y predicar sobre Jesucristo, una clara prohibición a la libertad de expresión, que aunque no legalmente reconocida por la sociedad de aquel entonces, representaba un derecho inalienable que debía ser respetado. Ahora bien, ¿cómo manejaron los Apóstoles esta prohibición? ¿Obedecieron ciegamente a las autoridades legalmente establecidas en aquel entonces? Absolutamente no, por el contrario, ellos respondieron diciendo, "Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres". De modo que hay momentos cuando debemos evaluar el origen de las órdenes emitidas por las autoridades y recordar que hay derechos inviolables los cuales deben ser respetados y preservados por encima de cualquier decisión impositiva que pretenda estar por encima de las reglas y libertades dadas por Dios a los hombres.

El socialismo y la fe

Las consecuencias del Socialismo o Comunismo radical han sido devastadoras no sólo desde el punto de vista económico y social, sino también espiritual. El sistema socialista termina eventualmente echando a Dios a un lado del escenario para crear la falsa idea de un Estado omnipotente que provee y cuida de sus ciudadanos trayendo una disminución en la fe y la esperanza de las personas, desencadenando consecuentemente un detrimento en sus vidas espirituales. La asistencia a las iglesias en los países comunistas y socialistas es menor del 5% y eventualmente éstas terminan siendo controladas por el gobierno totalitario que no tolera la discusión de ideas contrarias a las establecidas por el régimen. Los cristianos que defienden o callan ante los atropellos de un gobierno totalitario como el que se vive actualmente en Venezuela, deben recordar que el mensaje central de la Biblia es la liberación del hombre de un yugo que incluye todos los aspectos del ser humano incluyendo lo espiritual, lo físico y lo moral. La Biblia ha sido el documento histórico con mayor influencia en la formación de gobiernos libres, comenzando con la idea de los Diez Mandamientos que ha influido en la legislación universal de naciones que respetan los derechos individuales de sus ciudadanos. Igualmente el concepto de la separación de poderes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) proviene de un versículo bíblico en el Antiguo Testamento que dice: "Porque el SEÑOR es nuestro juez, el SEÑOR es nuestro legislador y el SEÑOR es nuestro rey" (Isaías 33:22), aunado al concepto de que el hombre es pecador por naturaleza y que no hay nada más peligroso que entregar el poder en manos de una sola persona, como dijo Lord Acton en una sabia declaración al expresar que "el poder absoluto corrompe absolutamente". Indiscutiblemente los conceptos de respeto y libertad emanan directamente de las escrituras e históricamente han sido líderes cristianos los propulsores de cambios sociales profundos en contra de los sistemas opresores en diferentes épocas de la historia universal.

¿Está Dios con Chávez?

La mejor manera de contestar esta pregunta es ir directamente a la Biblia y juzgar por nosotros mismos de acuerdo a lo que dice la escritura. Jesucristo dijo que podíamos determinar quién y cómo era una persona de verdad por los frutos o resultados que ésta producía. La Biblia, la cual el presidente Chávez reconoce como sagrada, declara textualmente en el libro de Proverbios que hay siete cosas que Dios aborrece en una persona, de las cuales mencionare las seis primeras, siendo estas:

" - Los ojos altivos
- La lengua mentirosa
- Las manos derramadoras de sangre inocente,
- El corazón que maquina pensamientos malvados
- Los pies presurosos para correr al mal
- El testigo falso que habla mentiras…"

Al juzgar a Hugo Chávez bajo este parámetro bíblico podríamos encontrar, sin lugar a dudas, posiciones encontradas entre críticos y afectos al Presidente. Sin embargo, el último punto que completa la lista es quizás el mas evidente e irrefutable de todos los anteriores, el cual es el causante de tanta frustración y resquebrajamiento en nuestro país. De acuerdo a este pasaje bíblico la séptima cosa que Dios aborrece en una persona es "el que siembra odio entre hermanos"

Los cristianos, católicos o protestantes que apoyan ciegamente al presidente Chávez deben considerar seriamente su posición bajo la óptica y la luz que provee la palabra de Dios, entendiendo que están llamados a rendir lealtad no a un hombre falible sino a Dios Todopoderoso y actuar con valentía e integridad preservando la decencia y el respeto a los derechos inalienables que nos pertenecen por otorgamiento divino.

Es tiempo de reflexionar y de ser valientes, de hablar y obedecer a Dios antes que los caprichos de un personaje orgulloso y prepotente que juega a ser dios de un país queriendo imponer su voluntad por encima de las libertades que nuestro Padre celestial nos ha otorgado. La Biblia nos advierte diciendo: "Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo". Aún hay tiempo para luchar y orar por la reconciliación entre todos los venezolanos y reestablecer la justicia y la paz hacia la construcción de un nuevo país que tanto necesitamos, pues aún Dios esta en el trono dispuesto a extendernos su ayuda para salir adelante, recordando que "lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios".

Luisgabi2@yahoo.com



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