La intima relación de Chávez con la extrema derecha
islámica, representada por el régimen teocrático
de Irán y sus adláteres más visibles como son
los movimientos terroristas Hezbolá y Hamás, no
es algo nuevo y data del tiempo de Norberto Ceresole, el autor
de la Biblia chavista, caudillo, ejército, pueblo,
la Venezuela del comandante Chávez.
Pero últimamente esta demoníaca teoría de
la dominación mundial por el Islam radical ha tomado
un semblante peligroso para el hemisferio occidental con el
total apoyo por parte de Chávez. Y digo peligroso por
lo que nos pudiese tocar a cada uno de los venezolanos, una
vez que el primer terrorista islámico con documentación
oficial venezolana cumpla su atroz cometido, todos seremos
vistos y tratados como tales y convertiría a la patria
de Bolívar en una cárcel que es exactamente lo que
el comandante-presidente pretende.
Los vuelos directos a Damasco y Teherán por parte de
Conviasa en uno de los aviones más grandes del mundo,
no tienen ningún sentido comercial, pero tales aeronaves
viajan llenas no sólo de pasajeros islámicos, también
vuelan llenos de carga indeterminada posiblemente secreta
no sujeta a control, pues al no hacer escala en ningún
país signatario de tratados internacionales contra trafico
ilegal, nadie sabe a ciencia cierta de qué se trata.
De esta manera Hugo Chávez se convierte en aliado estratégico
de un régimen cuya prioridad es la construcción
de armas de destrucción masiva y su posible uso por los
grupos terroristas manejados desde Teherán. Por ejemplo,
¿tiene algún sentido la instalación en Venezuela
de una fábrica de bicicletas con tecnología Iraní?
o ¿los más de 100 acuerdos firmados son sólo
una mampara para algo siniestro? Será!
seppel@cantv.net