En el marco del Día Mundial del Refugiado, la Agencia de la ONU para los Refugiados presenta desde el 20 de junio en el Celarg la muestra "Refugiados por el arte", con 35 piezas realizadas por 13 refugiados y solicitantes de asilo en Venezuela, la mayoría colombianos.
El autor de cada obra guarda memorias de dolor, miedo y desarraigo.
¿Puede imaginar lo que es ser un refugiado?
Cruzar la frontera hacia un país extraño y comenzar a una nueva vida en otro lugar, quizás dejando atrás a la familia...
Muchas veces al establecerse en un nuevo país, los refugiados son víctimas de la discriminación, la xenofobia y la agresión.
Pocos venezolanos imaginamos que cerca de 200 mil personas han llegado a nuestro país huyendo del conflicto armado en Colombia y otros países.
Las obras expuestas en el Celarg patentan cómo, entre pinceladas multicolores, tejidos de palma e hilo y esculturas de diversos materiales, los refugiados tratan de olvidar las causas que los obligaron al desarraigo: el reclutamiento forzado o la muerte segura.
Cuando se llega a un país en condición de refugiado hay que comenzar desde cero e inventarse nuevas formas de salir adelante. En Venezuela muchos son campesinos que huyeron de la lucha entre guerrilla y paramilitares. Otros son profesionales sin los documentos necesarios para ejercer en el país. Pero si algo caracteriza a esta población es el empeño y el trabajo.
Los testimonios son múltiples y conmovedores.
"David" y su madre, "Nidia", son solicitantes de refugio. Ambos llegaron a Venezuela hace un año huyendo de las amenazas contra su vida y su libertad.
Además de dedicarse a la artesanía, ambos enseñan a niños y jóvenes a la actuación, el teatro y la artesanía.
Entre sus obras está un montaje de marionetas titulado "Otro camino hacia el hogar", basada en la experiencia de miles de niños y niñas colombianas que huyen del conflicto armado que tiene más de 40 años ensu patria.
"David" y "Nidia" crean piezas de cerámica, bisutería artesanal, pintura y bordado en tela, algunas de las cuales serán exhibidas en la exposición "Refugiados por el arte".
"Marianne" y su esposo, "Enmanuel" son haitianos.
Ella era una reconocida artista en su país; él era taxista e intérprete y por muchos años se dedicó a la lucha sindical.
Tras el derrocamiento del presidente Jean-Bertrand Aristide, debieron abandonar su patria y cruzar la frontera hacia República Dominicana junto a sus dos hijos.
La discriminación obligó a "Enmanuel" a embarcarse hacia Venezuela en busca de un mejor futuro, con la esperanza de poder traer luego a su familia.
Sin trabajo y sin nadie conocido, "Enmanuel" compró sus primeros óleos para iniciarse en la venta de cuadros. Con la ayuda de Acnur pudo traer a su familia, con quien vive a las afueras de Caracas.
Hoy en día viven en Venezuela en condición de refugiados del Estado y han llevado su arte a distintas partes del país.
"Flor del Viento" y "Toro", junto a sus hijos "Antorcha" y "Coco", huyeron de la Sierra de Santa Marta luego de ver morir a varios de sus amigos más cercanos a causa de minas antipersonales.
Llegaron al estado Táchira, donde quieren establecerse.
Mientras esperan una respuesta a su solicitud de refugio en Venezuela, suavizan con teatro, música y humor la dura senda del exilio.
Se trata de una particular familia que intenta vivir de la naturaleza en "comunidades alternativas" bajo los principios del amor, la libertad y la paz, evocando el espíritu hippie de los años sesenta.
Pese a su situación, estos singulares colombianos dedican parte de su tiempo libre a visitar hospitales y albergues tachirenses, para llevar alegría a niños, enfermos y ancianos.
De acuerdo al Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (Acnur) en todo el mundo existen unso nueve millones de refugiados y 25 millones de desplazados internos.
En América, el conflicto armado en Colombia ha obligado a tres millones de personas a abandonar su hogar y a 500 mil a dejar su país.