Londres.- La mayoría de las violaciones
de los Derechos Humanos perpetradas por las fuerzas de seguridad
en Venezuela en 2006 quedaron impunes, afirma Amnistía
Internacional (AI) en su informe anual divulgado este miércoles.
"Las violaciones de derechos humanos cometidas por miembros
de las fuerzas de seguridad, entre ellas torturas, ejecuciones
extrajudiciales, y desapariciones forzadas, permanecen impunes",
según el informe.
Como casos concretos, Amnistía Internacional presentó
el de ocho personas, incluidos dos niños, que fueron
asesinadas e incineradas en una finca de la población
de La Victoria, en el Alto Apure, cerca de la frontera con
Colombia, en julio pasado.
"Según los testigos y los primeros elementos de prueba,
varios militares participaron en estos homicidios. Sin embargo,
un solo miembro de la Fuerza Armada fue imputado por este
crimen", indica el informe.
Como detalla AFP, la organización reporta también
los casos de Melquíades Villarroel y de la familia Mendoza,
amenazados luego de la condena a agentes policiales acusados
del asesinato de sus familiares.
El informe de AI destacó que "defensores de los derechos
humanos y periodistas fueron amenazados, intimidados y atacados".
Señala que dos periodistas fueron asesinados en 2006:
El fotógrafo Jorge Aguirre, del vespertino El Mundo,
durante una manifestación de protesta contra la inseguridad,
y Jesús Flores Rojas, coordinador del diario Región,
en El Tigre, quien murió luego de denunciar casos de
corrupción de funcionarios locales.
En el primer caso fue detenido un policía, que al final
del año esperaba para ser juzgado, y en el segundo los
supuestos asesinos murieron a manos de policías. Tres
policías fueron detenidos acusados de estar involucrados
en el caso, pero AI ignora si fueron formalmente acusados.
El informe resaltó la preocupación de la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos por las amenazas y manifestaciones
de hostilidad sufridas por defensores de los derechos humanos.
En particular, AI reporta los casos de María Rosario
Guerrero y su esposo Adolfo Martínez Barrios, "víctimas
de una campaña de difamación e intimidación
ligada a las acusaciones hechas contra la policía del
estado Guárico".
Además, un Proyecto de Ley sobre Cooperación Internacional
causó inquietud "en virtud de que los responsables gubernamentales
podrían escoger las organizaciones que recibirían
fondos internacionales".
"Se teme que tales disposiciones obstaculicen la labor de
los defensores de derechos humanos", indicó AI.